Por: Óscar Verdín Camacho
(SEGUNDA PARTE. ÚLTIMA).- En el grupo de autoayuda Tu dolor es mi dolor, integrado por madres –la mayoría- y padres que sufren la muerte de uno o varios de sus hijos, y cuya primera parte fue presentada ayer, cada historia es distinta pero finalmente termina en una sola: la muerte del ser querido.
El deceso durante un accidente vehicular, el suicidio, el homicidio intencional durante una confusión, el asesinato cruel
LOS CONFUNDIERON
La señora Patricia Cisneros Ponce llegó a Tu dolor es mi dolor pocos días después del martes 10 de agosto pasado. Ese día por la tarde, su hijo José Alejandro Llanos Cisneros, de 34 años de edad, estuvo en su casa y rato después salió en compañía de su hermano menor Óscar Antonio, de 26 años.
Óscar era soltero y todavía vivía en mi casa. Era arquitecto. José Alejandro era ingeniero civil, estaba casado y tenía dos niños, uno de siete años y otro de tres.
Los hermanos Llanos Cisneros, junto a uno de sus empleados, fueron ejecutados a balazos afuera del CONALEP la tarde de ese martes, por un grupo de desconocidos.
Los acababa de ver en mi casa. Acababan de irse, los confundieron, ¡que terrible!, exclama la mamá de los profesionistas.
Patricia Cisneros hace un reclamo duro a las autoridades, pero al final pide que nada de eso quede escrito. No vale la pena.
Mis nietos –dice-, los hijos de José Alejandro son unos niños. Lo que pido es que quede escrito que mis hijos eran gente de trabajo, no andaban en el narcotráfico, que sus nombres queden limpios y que nadie diga un día una mentira cuando mis nietos crezcan. A mis hijos los confundieron.
DORIAN
El siete de septiembre, Dorian Américo Arciniega Huerta cumpliría 21 años, indica su mamá Ana Bertha Huerta.
La noche del sábado 12 de junio, a bordo de una camioneta, Dorian regresaba a Tepic, procedente de Bellavista junto a unos amigos. Habían jugado un partido de futbol.
En la carretera, los ocupantes de otra camioneta con logotipos de TELMEX –según fue citado-, tuvieron fricciones con los muchachos y uno de aquellos disparó con un arma de fuego. Dorian resultó herido y fue trasladado al Hospital General.
El mes de junio repuntaba como el mes más violento del año y ya ese sábado se había registrado una balacera en el estacionamiento de Soriana.
Su hijo, dice Ana Bertha, requería una tomografía y en el Hospital General no había forma y tampoco encontraban a un neurocirujano. ¿Cómo es posible que los gobiernos gasten en otras cosas y no haya para hacer una tomografía?, recuerda que se preguntó otro de sus hijos, desesperado, buscando la forma de ayudar al hermano.
Aunque prácticamente había toque de queda, Dorian finalmente fue llevado a un laboratorio particular para la práctica del estudio. Después se le internó en el hospital La Loma y más tarde en el ISSSTE.
Ana Bertha llora con el recuerdo, fresco aún:
Nosotros nos aferrábamos a un milagro de Dios, mientras que un doctor todos los días preguntaba si se iban a donar los órganos de Dorian. Murió a las dos de la tarde del sábado 19.
Dorian estudiaba arquitectura en el Tecnológico de Tepic.
¡Queremos justicia, Dorian fue una víctima inocente!, exclama la señora Ana Bertha.
SÍ TIENEN MADRE
Una mamá que forma parte de Tú dolor es mi dolor recuerda que cuando murió su hijo, durante un accidente, pidió que cuando menos transcurrieran unas semanas antes de realizar los trámites ministeriales. No fue posible y pronto se topó con la burocracia de las oficinas, algo que aumentaba la crueldad por la pérdida del familiar.
Tras escuchar la narración de sus amigas, que perdieron a sus hijos por confusión y se trata de víctimas inocentes, esta señora dice que se ha preguntado por las madres de los sujetos que han estado matando sin piedad.
Aunque sean muchachos que andan por caminos equivocados, los malos sí tienen madre.
Otra participante en el grupo de autoayuda Tu dolor es mi dolor señala que además del dolor que representa la muerte de su joven hija, no termina por entender el sentido de la justicia que permite que ande libre el conductor responsable del accidente, de nombre, dice, Jorge Rodrigo Paredes, cuando regresaban de San Blas.
¿Aquí hay justicia?. Además de mi hija, murieron otras dos personas y el responsable está libre. Mi esposo, que trabaja en Monterrey, sacó cita dos veces con el gobernador, y dos veces se las canceló Ney.
Tal y como fue citado en la edición de ayer, estas madres exclaman que su participación en el grupo Tu dolor es mi dolor ha significado una importante ayuda para enfrentar la pérdida más dolorosa que pueda existir: la de un hijo.