Gilberto Murillo Sánchez nació cuando apenas tenía seis meses en el vientre de su mamá. Desde pequeño padeció una debilidad en la retina, que se agudizó cuando a los 13 años sufrió la caída de un caballo. Dos años después quedó ciego.

Originario de Los Morillo, en el municipio de Tecuala, donde su familia se dedica principalmente a la pesca, parecía que tendría pocas posibilidades para enfrentar por si solo la vida.

Sin embargo, ahora, con 25 años de edad, Gilberto está buscando apoyo para abrir una escuela para ciegos en Tepic, donde se puedan enseñar tareas básicas, desde aprender el uso correcto del bastón, a leer y escribir con base en el sistema inventado por Louis Braille, e incluso oficios diversos para que un ciego pueda encontrar trabajo.

Todo ello, dice, con base en lo que aprendió en una escuela en Querétaro, donde vivió varios años. En ese lugar, por cierto, laboraba Cecilia Hernández, quien ahora es su esposa. Tienen una hija de un año nueve meses. Cecilia sí cuenta con el sentido de la vista.

ACEPTAR, PRIMER PASO

Pero intentar echar andar el proyecto no es fácil, dice Gilberto. Hay poco, y a veces nulo apoyo en el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Tepic, donde, precisa, a través del DIF municipal en mayo pasado se le contrató como instructor y tenía nueve alumnos sin la posibilidad de ver, sin embargo en junio pasado, con el asunto de las balaceras, el curso fue suspendido y ya no se reinició, a pesar de que debía completar cuando menos seis meses.

Precisa que en el Gobierno del Estado también ha presentado su proyecto, a través de la Secretaría del Trabajo, sin respuesta alguna.

En Nayarit todavía estamos en pañales en educación de invidentes. No hay cultura. Faltan semáforos con sonidos para que podamos identificarlos y cruzar las calles, hay comerciantes que cuelgan afuera mochilas y otras cosas y uno se golpea la cabeza, en las banquetas hay mucho peligro, con pozos o registros abiertos.

La escuela que pretende abrir Gilberto Murillo estará ubicada en calle Francisco Villa número 156 de la colonia Lomas de la Laguna. Ahí vive con su familia, pero piensan mudarse para dejar espacio únicamente para la escuela.

Actualmente están en un proceso para recaudar fondos, con la rifa de algunos aparatos eléctricos y cuyo costo del boleto es de 20 pesos.

Con base en su experiencia adquirida en Querétaro, explica que un primer paso para un ciego es la aceptación de su situación y, también, en su familia. Y es que hay la percepción errónea de que se trata de personas que tienen que depender de otras toda la vida. A él mismo le sucedió.

La mejor terapia para un ciego es encontrarte y convivir con personas en la misma situación; la familia debe apoyar para llevarte a esos grupos y no sobreprotegerte. Lo primero es aceptarte como tal; yo tenía 15 años cuando quedé ciego y el mundo se te derrumba. A esa edad quieres ir a fiestas.

Por eso, la aceptación, la rehabilitación, es el primer paso. Una vez, en el albergue donde vivía en Querétaro llegó un nuevo compañero, su familia lo había llevado con psicólogos. Nos dijo: ‘o ustedes me ayudan o me voy a pegar un balazo’. Pronto se integró al grupo. Nos dijo que había vivido muchos años ciego, creyendo que era el único en el mundo.

NI LIMOSNEROS NI

BORRACHOS

Los sábados, Gilberto estudia la carrera de derecho en el Instituto Superior de Informática y Computación (ISIC). Cuenta con una computadora con un programa que le transmite todo de manera oral.

Frente a su casa pasa el camión de la ruta Puerta de La Laguna que lo lleva al centro de Tepic y de ahí se dirige al ISIC.

Señala que la escuela que proyecta abrir, Instituto Educativo para la Discapacidad Visual de Nayarit, Louis Braille A.C., contempla varios aspectos básicos.

Se van a enseñar las técnicas de movilidad. Cómo cruzar una calle, cómo subir a un carro. A utilizar al máximo el oído, el tacto, el olfato. Si alguien te pide que vayas a la panadería y te dan la dirección, debes ir alerta para oler el pan. Hay que perder la vergüenza a usar el bastón, el miedo a salir a la calle.

Por supuesto también se enseñará a leer y escribir en el sistema Braille, así como el uso de la computadora.

Pero lo más importante, precisa Gilberto, es que una persona con ceguera aprenda a ser productiva y pueda integrarse socialmente. Habrá cursos de manualidades, de música, y también se les enseñarán técnicas para dar masaje, cosas que puedan generar posibilidades de trabajo.

Yo quiero que se nos quite la etiqueta de limosneros o borrachos, quiero que se nos trate con dignidad. Sí se puede.

El costo anual por el curso será de 100 pesos, puesto que se pretende sostener la escuela a base de donativos o recursos obtenidos como organización no gubernamental.

Señala que ha tenido comunicación con la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), que está a cargo de la lotería nacional de ese país, de estaciones de radio, y donde la cultura hacia el invidente es avanzada.

Gilberto cuestiona cuándo habrá, en el centro de Tepic, placas metálicas con el sistema Braille que indiquen el nombre de una calle y que un ciego pueda leer, o semáforos con sonidos, o banquetas en buen estado. Relata una anécdota: hace días me andaba ahorcando con unas bolsas y otras cosas que pusieron afuera de una tienda, a la altura de la cabeza. Al principio el dueño se molesto, pero ya que vio que estoy ciego me ayudó para quitarme todo eso.

Muestra una herida en la frente que, recuerda, se provocó en Querétaro al impactarse con un poste, por un error durante el manejo del bastón.

Tras su regreso de Querétaro, Gilberto, Cecilia y la pequeña Ana Paola vivieron un tiempo en Los Morillo. Allá, dice Gilberto, le sería más difícil impulsar la escuela, por lo que se instalaron en Tepic, en una propiedad de su mamá.

Sabe que no son pocas las personas con ceguera que estarán interesados en acudir a la escuela y aprender cuando menos aspectos básicos, por lo que pide, principalmente a sus familias, que los ayuden a trasladarlos, principalmente los primeros días.

Si esto funciona, a lo mejor en un futuro nos cambiamos al centro de Tepic, para que esté más cerca.

Cualquier información extra puede ofrecerse en el teléfono 2174212, directamente con Gilberto y su esposa Cecilia.