El pasado miércoles amaneció atado de pies y manos y visiblemente torturado uno de los pocos policías sexagenarios que quedan en el municipio de Tuxpan, de quien solo sabemos que se le conoce en toda la localidad como el Nanchi que es originario del poblado de Coamiles y últimamente vecino de la ciudad de Tuxpan, donde los últimos reportes de la corporación policiaca nos indican que el Nanchi era el encargado de cuidar el inmueble del panteón municipal Morelos de Tuxpan, de donde fue levantado por unos malandrines quienes lo despojaron del radio de comunicación, de la pistola de cargo, lo ataron de pies y manos, lo torturarlo con saña en despoblado y posteriormente lo volvieron a dejar dentro del panteón, donde fue encontrado por sus propios compañeros totalmente inconsciente y con fuertes hematomas en la nuca y cara producidas aparentemente por ladrillazos, por lo que de inmediato dieron aviso a los Comandantes en turno quienes ordenaron que lo trasladaran al hospital de la Secretaria de Salud, donde debido a las lesiones que presentaba fue trasladado a la ciudad de Tepic y de ahí a la ciudad de Guadalajara Jalisco, donde el Nanchi se debate entre la vida y la muerte.
Este es otro de los lamentables casos que ponen con el Jesús en la boca a las Esposas de los Policías, quienes debido al nulo apoyo del Gobierno Federal a los Municipios, los Uniformados no cuentan con un seguro de vida o con un fondo económico que les pueda ayudar a sus familias que quedan totalmente desamparadas en el caso de que sufran un accidente, un enfrentamiento con maleantes o simplemente que sean objeto de una venganza por haber cumplido con su deber, en la cual pierdan la vida.
De los Malandrines que levantaron al Nanchi, lo torturaron y lo abandonaron a su suerte en el Panteón Municipal Morelos, no se sabe nada de ellos, mucho menos los motivos que tuvieron para dejarlo al borde de la muerte.