Por: Olegario Zamudio Quezada

En el año de mil novecientos setenta y siete aproximadamente, en el Distrito Federal, una amiga de Nombre Haddy, me adentró en la enseñanza de conocer el lenguaje corporal que se denotan de los rasgos del cuerpo de las personas, también de los ademanes y de las reacciones naturales o por enfermedad, del cuerpo humano.

Así he ido por la vida, percibiendo y en ocasiones analizando personalidades, en la época de la preparatoria, fueron los tiempos en que más me dio por andar averiguándole a la gente su identidad y todavía hoy, cuando alguien me dice que se accidentó y se golpeó una pierna, por inercia pregunto, que si fue la izquierda o la derecha.

La lectura se da por ejemplo, que si cuando se sienta, monta la rodilla derecha sobre la izquierda o viceversa, que si cuando está hablando tose, que si se rasca la nariz o el cabello o se moja los labios, que si se cruza de brazos, que si está enfermo, desde cuándo y de que, que si tiene alergias o le falta alguna parte del cuerpo o un diente.

Los dentistas son los que tratan personas, con más lectura e indicios de ambientes trágicos, los ortopedistas también pero en menor escala, por eso cuando veo a algún paciente que va con el doctor a que le receten medicina de la farmacia creo que mientras no se trate la enfermedad que expresa lo corporal, esa enfermedad persistirá.

Por otro lado, las formas corporales hablan de la persona, por ejemplo, la forma de las manos, de la cara, las orejas, lo abierto de los ojos y sus inclinaciones de la ceja, la nariz, si esta zambo de las piernas, si tiene el cuello delgado o ancho, etc.

En suma, respecto de las formas corporales, se puede predecir la tendencia de su conducta, en sus síntomas la tendencia de su entorno y en sus formas de acomodo corporal se puede predecir gran parte de su actitud.

Alguna ocasión fuimos a Monterrey a platicar con el Cardenal Suárez, pero había un problema, no lo conocía en persona, pedí ver aunque fuera una fotografía de él y justo como lo imagine pude verlo, con alhajas de oro en las manos y en el cuello y en el desarrollo de su plática, pudimos constatar el resto de lo que predije de su personalidad.

También cuando pude ver en internet, al Gestoso del Édgar Valdez Villarreal La barbie, pude constatar que la moral y la ética por la vida, no era su campo de batalla, la verdad es que una cosa es lo que dice y si apagas el volumen del computador, se puede leer el otro lenguaje, el de los gestos y ademanes y el de su risilla, claro acompañado con esto, las formas del rostro y de las manos.

Bueno, la verdad es que es entendible por que se ríe la Barbie, porque se rascaba la nariz y se tomaba con la mano izquierda la mano derecha, gestos y posiciones que tanto escozor les ha causado a los periodistas encargados de andarle siguiendo la pista a la muerte y sus anexos.

Nunca supe cómo se llamaba eso de interpretar formas y otros menesteres, solo lo sabía, ahora salieron con que algunas de esas cosas, se llama neurolingüística o alguna palabreja rara de esas, claro está, que saber esto, solo nos ayuda a percibir más claramente nuestro entorno o que nuestro entorno nos perciba más claramente, pero eso no nos hace mejores personas, el asunto de los valores y la moralidad es otra cosa.