En lo que a homicidios intencionales se refiere en el estado, el mes de agosto ha sido el tercer más violento del año, con 48 asesinatos, sólo atrás de julio y junio.

27 de esos homicidios se registraron en Tepic o en sus alrededores, dentro del municipio, y otros seis en Xalisco, que continúa siendo el segundo municipio con más violencia en la entidad.

De acuerdo con un conteo extraoficial realizado por este reportero, con base en comunicados de prensa e información de distintos medios, 39 de los 48 homicidios presentaron características de ejecución o enfrentamientos.

Una situación que llama la atención y se ha reafirmado en las últimas semanas, es la interrogante que han dejado no pocos homicidios sobre el origen de los mismos, pero además la certeza de que, cuando los grupos de exterminio tienen un blanco, no les importa si están acompañados de otras personas y también podrían abatirlas.

El asesinato, la semana pasada, de un maestro, o el atentado a principios de agosto contra el líder de la CNC Raúl Villa Villegas, cuyo acompañante falleció, o el de dos ingenieros y un amigo, abatidos frente al CONALEP en esta ciudad, han dejado una pregunta sin respuesta: ¿por qué?.

Otra situación cada vez más evidente es que a los matones no les importa si el blanco a abatir está acompañado de gente ajena a las diferencias que guardan. A mediados de agosto, dos mujeres que trabajaban en un centro nocturno fueron acribilladas cuando acompañaban en un vehículo a tres muchachos, de los cuales, ha trascendido, sólo uno habría estado realmente en la mira del atentado.

Otro hecho, con resultado similar, sucedió en Xalisco, cuando por un reclamo por un accidente vehicular, desconocidos acribillaron a tres hermanos.

EL GOBIERNO, SOMETIDO

Dos tiroteos contra policías estatales, uno en el municipio de La Yesca y otro en Tepic, en el que falleció un agente, así como el atentado contra el titular de un Juzgado de Distrito, cuyo jefe de escoltas fue abatido, evidenciaron el reto a las autoridades y confirmó el rompimiento de la regla de que sólo se trata de una guerra entre dos organizaciones del crimen organizado.

Frente a esos sucesos, cuando menos el Gobierno del Estado se ha replegado.

En torno a la casa del gobernador Ney González Sánchez aumentó la vigilancia de policías.

Por cierto, el jueves 12 de agosto, mientras en Tepic era acribillado un elemento de la Agencia Estatal de Investigación y otro era herido, en la ciudad de México, en una reunión sobre seguridad en la estuvo el presidente Felipe Calderón, Ney González criticó a las corporaciones locales: nuestra policía –dijo-, por alguna extraña razón, siempre llega 20 minutos después de que sucede algún hecho violento.

El apunte ha motivado burlas hacia los agentes.

Policías cuestionados indicaron que, efectivamente, llegan tarde al lugar de las balaceras porque hay indicaciones precisas, de los mandos, de que no se involucren de forma alguna en los tiroteos.

Molestos y dolidos, familiares del policía acribillado se negaron a que se le rindiera un homenaje de cuerpo presente en la Procuraduría General de Justicia.

Y LA LOCURA

De esa forma se explica el por qué han ocurrido homicidios en zonas céntricas de Tepic, sin que los operativos arrojen detenciones.

Además de ello, cada vez es más marcado el nivel de violencia que se aplica: la decapitación comienza a ser más frecuente. Tan sólo septiembre inició ayer con una.