Por: Olegario Zamudio Quezada
En Chile, un país del sur de la América latina, se encuentran treinta y tres mineros sepultados, precisamente en una mina y este accidente ocurrió como suceden muchos de ellos, en estos menesteres de andarle sacando a la tierra de sus entrañas, el pan nuestro de cada día.
Algunas cosas que llama la atención, es de cómo estos mineros tienen la disciplina y sensatez, para saber cómo mantenerse en paciencia y coordinación, sin perder la ecuanimidad a una profundidad de seiscientos metros bajo el nivel del piso.
Hábiles como son, los que se dedican a esos menesteres, enviaron una sonda del tamaño aproximado de un limón y por ese conducto han enviado, medicina, oxigeno, biblias, dominós, barajas, sillas y hasta una cámara de video, misma que ha captado imágenes y esas mismas, le han dado la vuelta al mundo, en un ademan de providencia desatando las mas inusuales muestras de solidaridad.
Son treinta y tres mineros en Chile, en el poblado de Copiapo y a estas alturas han llegado de diferentes partes del mundo casi trescientos rescatistas para aplicarse a la sustracción de estos hombres de lámpara en la frente, barba larga y sin camisa.
Recuerdo el temblor del ochenta y cinco en la ciudad de México, la impotencia de ver como la naturaleza se volcaba sobre sus cimientos, pero también recuerdo de la solidaridad de muchos hombres y mujeres, de muchas partes del mundo, esto habla de la fortaleza humana, de la capacidad de ser y servir, de la solidaridad y del despertar innato en cada hombre y mujer en la fraternidad para con sus semejantes.
Creo que en el caso de los mineros de Chile, las universidades e institutos prestigiados de México y de América latina, deben de participar en el rescate de estos hombres, no tanto porque la ayuda haga falta, más bien por dejar claro que la esperanza, la solidaridad y la fraternidad, aun es parte de nuestra composición humana.
Por ejemplo, una persona que tiene una tienda de artículos simples, para niños y adolecentes, quiso ayudar y juntó un puño de PSP (PlayStation Portables) unos de esos jueguitos que traen nuestros muchachos en la calle y que andan como zombis que no ven ni oyen nada por estar absortos jugando electrónicamente y los enviaron.
Otros más confeccionaron unas biblias pequeñas y las enviaron, también donaron dominós, barajas, hasta alguien envió lámparas fluorescentes para que con esa iluminación, crear la sensación del día y de la noche.
En estos días siguientes harán otros dos agujeros hasta los seiscientos metros, por los cuales enviarán oxigeno enriquecido y agua potable, también espero que las próximas sondas tengan el tamaño de un disco de DVD, para que les envíen la película del evento del certamen de la miss universo y se enteren que las mexicanas, son las viejas mas buenas de este continente.
Pienso, ¿qué puedo o que podemos hacer por ellos?, podemos hacer mucho, podemos transmitir expresiones y platicas de buena esperanza y providencia, podemos en la simplicidad de nuestra individualidad, externar un deseo en la oración de que estos hombres sean rescatados.
Así pues, con acciones de actitud providenciales y animosidad para con esas treinta y tres gentes, dentro de poco con alegría y jubilo, compartiremos la alegría del rescate, de paso esas actitudes y ese ánimo al practicarlo, también lograran rescatar a quienes viven en cualquier lugar de la tierra y que tienen sus vidas siniestradas, peor que estar a seiscientos metros bajo tierra, de ello tengo convicción, pues.