José María Castañeda.-
A los productores de frijol, cuando no les llueve, les llovizna, reza una conseja popular que hoy cobra vigencia entre quienes se dedican al cultivo de este grano básico en Nayarit.
La inconformidad surge porque, una vez más, los llamados coyotes frijoleros han hecho caso omiso a las recomendaciones emitidas por el gobernador del estado, Miguel Ángel Navarro Quintero, quien a través de diversos noticieros informó que los productores que mantuvieron convenio con el CREAN debían entregar sus cosechas en sus oficinas, donde se giraron instrucciones para recibir el frijol a un precio de 27 mil pesos por tonelada.
El acuerdo contemplaba las variedades Azufrado Regional, Azufrado Higuera, Negro Jamapa y Pinto Saltillo, mientras que el frijol Marcela sería recibido conforme se liberara espacio en los almacenes.
No obstante, como ya es costumbre —señalan los propios productores— el sector ha sido dejado a su suerte. Esta situación ha sido aprovechada por intermediarios ampliamente identificados en la región, quienes colocan camiones y básculas en las esquinas de las comunidades para enganchar a los frijoleros con dinero en mano. La necesidad obliga a muchos a vender su cosecha hasta en 17 mil pesos por tonelada.
En días recientes, los coyotes han incrementado ligeramente el precio, pagando entre 20 y 21 mil pesos por tonelada, cifra que sigue estando muy por debajo de los 27 mil pesos anunciados inicialmente por el gobierno estatal.
De ahí la amarga reflexión con la que inicia esta nota: a los frijoleros, cuando no les llueve, les llovizna. Una realidad que, para muchos productores, parece repetirse año con año.