El asesinato de tres hermanos, ayer por la madrugada en la cabecera municipal de Xalisco, volvió a confirmar que desde hace mucho tiempo fue rota aquella regla entre capos de que te la pagaba el que te la hacía, pero sin arremeter contra víctimas inocentes.

Las muertes de María Gloria Torres Solano, de 45 años, y de sus hermanos Luis, de 26, y Jesús, de 23, masacrados a balazos en la colonia Landareñas, se enmarca precisamente en ese entorno: simplemente los homicidios fueron por un reclamo que hicieron después que una camioneta tipo Nitro, negra, causó daños afuera de su casa y derribó un árbol. Es decir, los asesinatos fueron por nada.

En el citado vehículo, se indicó oficialmente, viajaban dos sujetos a quienes los ahora occisos y otro hombre, que fue golpeado en la cara con una botella, reclamaron que pagaran los daños causados; aquellos se negaron e intentaron huir, pero los otros se opusieron.

Háblale a mi tío, habría ordenado uno de los sujetos, según se desprende de un comunicado de prensa que divulgó la Procuraduría General de Justicia (PGJ).

Así, en breve arribaron a la calle Lázaro Cárdenas en la colonia Landareñas, cuatro sujetos a bordo de un vehículo Jeep Cherokee que, sin más, dispararon contra los tres hermanos, señaló la dependencia estatal. Ahí quedaron los cuerpos.

En el lugar fueron encontrados casquillos de armas AR-15, AK-47 cuerno de chivo y nueve milímetros.

También fue abandonada la camioneta Nitro cuyas placas de circulación eran sobrepuestas.

Conocidos de los acribillados indicaron que previo a que ocurrió el ataque, se encontraban en una reunión familiar. María Gloria era trabajadora doméstica y los fines de semana vendía pozole. Sus hermanos tenían oficio como albañiles.