El cáncer mamario y cérvico uterino son padecimientos exclusivos de las mujeres, y ambos se complican debido a que desafortunadamente en las mujeres no hay cimentada una cultura de la prevención y les avergüenza acudir a que les realicen una exploración tanto de las glándulas mamarias, cómo el papanicolau que se obtiene de una revisión vaginal.
Es muy importante que todas las mujeres en edad reproductiva aprendan a explorarse los senos y anualmente asistan al ginecólogo a realizarse el papanicolau; toda vez que el cáncer si se detecta a tiempo es curable mediante tratamiento.
Las campañas de promoción y prevención han sido permanentes, pero aun prevalece el pudor femenino tradicional, en algunos casos, o porque el esposo nos les permite atenderse. Por desgracia cuándo ya tienen el problema está muy avanzado y ya es muy difícil revertir esta mortal enfermedad.
Es muy importante tomar en cuenta los factores de mayor riesgo para padecer un cáncer mamario: tener más de 45 años, iniciar la menstruación antes de los 12 años, la menopausia después de los 50 años, quistes en el pecho por hiperplasia atípica, primer embarazo después de los 30 años, tener abuela, madre o hija que hayan padecido cáncer en elseno, dieta rica en grasas y tener obesidad, así como el uso de terapia hormonal de reemplazo por más de 10 años.
Lo que deben aprender las mujeres, es que nadie mejor que ellas mismas conocen su cuerpo, por lo que es muy importante explorar sus pechos cada mes a partir de los 20 años; es muy fácil aprender la técnica y en caso de detectar alguna bolita, inmediatamente acudir al médico. Así mismo, a partir de los 40 años, si tienen familiares directos cómo madres, hijas o hermanas que hayan padecido un cáncer, se debe acudir al médico aunque no se detecte ninguna bolita, ya que existe el factor de riesgo genético.
La técnica de exploración tradicional es frente a un espejo; colocar los brazos a lo largo del cuerpo y observe sus senos, buscar cambios en la forma, el tamaño o en la superficie de la piel; especialmente hundimientos, inflamación, enrojecimiento o ulceraciones. Se trata de buscar bolitas, zonas dolorosas, abultamientos o consistencias diferente al resto de la mama.