Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Es tiempo de ir guardando las distancias entre los que se tiran de cabeza para lograr ser tomados en cuenta en la sucesión de Ney González Sánchez, sin haber red de salvaguarda y sin temor a dar un cabezazo mortal en lugar de un panzazo salvador que los libre de quedar en calidad de fiambres -politiqueramente hablando-, zacarraqueándose a tiempo. Se va integrando la lista de probables al desgaire, sin ton ni son, y vamos encontrando entre los pretensos varios que muy difícilmente pasarán el cedazo de la aceptación ciudadana, porque de plano su perfil es francamente nulo o porque en su carrera política se han caracterizado por haber hecho más dinero mal habido que obras que pudieran significar valores de aceptación entre la gente que probablemente votará en los próximos comicios.

Muy en ridículo quedaría el partido tricolor si decidiera enviar a la lucha a uno de estos especímenes (que usted ya está enlistando, seguramente) después de haber triunfado con el actual gobernador Ney González.

Y siguen acomodándose en las listas de espera una enorme cola de advenedizos, cuya única propuesta es la de promover su persona sin que haya tras de sí una recomendación fincada en los hechos realizados, simple y sencillamente al ver el río revuelto y creerse pescadores, tratarán de obtener las ganancias de las que habla el viejo dicho. Otros barruntan que su afiliación a equis partido les da patente de corzo para disputar la gubernatura y existen los iluminados que se creen con un derecho inobjetable a participar en la contienda (sean nativos del Estado de Nayarit, o de cualquier otra entidad mexicana) al cabo los requisitos no lo impiden.

Otros quieren ser gobernadores porque creen que su trayectoria en el partido amarillo o azul (y en el rojo, según lo aseguran con mucha firmeza) ha sido notoria, pero lo que pasa es que se han enriquecido a tal punto que pueden pagar títeres y saltimbanquis que suponen los llevarán al triunfo. Algunos han metido a sus filas a rebeldes, madreadores, grilleros y falsos comunicadores dispuestos a todo por hacerlos (supuestamente) triunfadores, o cuando menos hacer la mosca chillar.

Al parecer estos carbones dispuestos a sacrificarse por su pueblo ni se tibian ni se abochornan con la onda del crimen organizado, que se está llevando entre las patas a políticos de primer nivel, que hoy resultan muy dolorosos para los paleros de acompañamiento, pero que nadie reclama (fuera de sus deudos) cuando asesinan a los policías, agentes, miembros del ejército o ciudadanos comunes y corrientes, que no eran de sus filas.

Pero ahora se trata de un gobernante que sepa el abecedario de ida y vuelta, que no trate de engañar a la gente con patrañas campañeras de petate o de trama populista, sino que con la seriedad dentro de sus propuestas marque un camino serio y palpable incluido en el plan estatal de desarrollo, tal y como lo ha venido siguiendo y con creces Ney González -y con el apoyo del Gobierno Federal-, aunque el Presidente Calderón haya virado el rumbo y se empecine en hacerle frente al crimen organizado que lleva en su haber miles de muertes estúpidas. Control señores Control el más viable a suceder a nuestro Gobernador, sin temor a equivocarnos (y para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo, -perdonando las anteriores proposiciones-) es el Senador de la República, Lic. Raúl Mejía y punto. Analícelo y júzguelo es su derecho.