Por: Óscar Verdín Camacho .- Lo que sucedió ayer afuera del Hospital General tiene su parte buena, pero también su parte criticable, escandalosa.
Al menos durante la mañana de este miércoles, empleados del DIF estatal ofrecieron agua fresca y desayuno a familiares de pacientes del Hospital General, muchos de ellos provenientes de poblados alejados a esta ciudad.
Los alimentos eran recibidos con gusto por gente que luego se acomodaba en escalones o en muros, para comer, a unos metros del acceso principal al nosocomio.
Obviamente la entrega de desayunos por parte del DIF ha disminuido en la venta de algunos puestos que se encuentran cerca. Sin embargo, representan una ayuda para mucha gente que, posiblemente, no trae consigo dinero para comprar alimentos.
La parte criticable es que esa ayudano es de gratis: ayer, por ejemplo, dos muchachas se daban a la tarea de anotar en hojas ya preparadas especialmente, no sólo los nombres de todas las personas que recibían los alimentos, sino también su domicilio. Incluso, se les pedía que mostraran su credencial de elector o alguna otra identificación oficial.
Cualquiera podría advertir que atrás de esa buena disposición, hay una intención por ganar voluntades con miras a futuras elecciones.
La tarea continuó a lo largo de la mañana.