Antonio de J. Muñoz Ramírez
Cualquier hombre con ojos rojos, hombros caídos y caminar extra relajado, es clasificado como motorolo según la taxonomía de la amiga Rosario. Pachecos, marihuanos o quemadores de yerba, abanderan la frase de “ojos rojos, corazón contento” o “gafa oscura, pacheca segura”. Este lunes en la Cámara de Diputados, San Lázaro, inició el “Foro de Debate sobre la Regularización de la Cannabis” (marihuana). El tema será tratado por magistrados, diputados, expertos y funcionarios, entre ellos el presidente de la Comisión de Salud, Héctor Jaime Ramírez Barba, Ricardo Tapia, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, así como el psiquiatra adictólogo Gadi Sadiqui, entre otros.
En el mes de febrero pasado, los ex presidentes Ernesto Zedillo de México, Fernando Henrique Cardoso de Brasil y César Gaviria, Colombia, en su calidad de integrantes de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, demandaron la descriminalización de la tenencia de marihuana para consumo personal y el “cambio de paradigmas” en el combate a las drogas. El problema de las drogas, en especial de la marihuana, debe atenderse y combatirse como un problema de salud, a la par del combate de la violencia generada por los cárteles y traficantes, declararon.
A mediados de marzo, en la participación de un foro sobre el análisis y revisión de la política criminal en materia de narcomenudeo, en el Senado de la República, Carlos Peralta, presidente y director general de Grupo IUSA, propuso la creación de un registro nacional de adictos, a quienes se les suministraría gratuitamente una dosis a través del gobierno federal, evitando la continuidad de las mafias del narcotráfico. ¿Ya está listo el padrón vehicular nacional, el de telefonía celular?
Plantación, procesamiento, distribución, narcomenudeo, adicción, consumo, legalización, comercialización, guerra de mercado, literalmente guerra de mercado potencializada en violencia, etc. Narcocorridos, playeras, reggae, ideología, Bob Marley, cachuchas bordadas con la planta verde, sketch’s cómicos del estereotipo mariguanus, María Sabina fumando un gallo, alcohol, drogas, sexo y Rock and Roll; Bill Clinton, el wero de Hillary, y en su momento de Mónica, también le entró.
La marihuana ¿problema?, aislada del contexto narcopolítico, es un ¿problema? -El alcohol, aislado de los excesos, el hígado, y la brutalidad ¿problema? Con legislación o sin ella el consumo del cannabis siempre será sancionado moralmente, al igual que el alcoholismo, tabaquismo e incluso el apetito sexual de las mujeres en algunas sociedades conservadoras.
Los chistes sobre pachecos, ese del niño que no siente nada después de unos cuantos jalones, ni piernas, ni brazos, ni cabeza, etcétera, le causa gracia a más de uno o una, cada quién. Algunas personas jamás han succionado hierba santa, en términos de la cultura rastafari, pero saben los efectos dilatada y sensitivamente satanizados. Aventurado, sin estadísticas, observo que su consumo se presenta entre jóvenes, con mayor tendencia en los varones, de prepa y universidad, y muchos que no estudian pero oscilan en la edad. Impulsados por la experimentación, algunos se detienen por una temporada, según su ambiente social; los hippie’s, los rastas, los pandros, músicos, artistas, por un lado, los costeños, los narcojunior’s y los fiesteros por otro; repito, sin estadísticas.
Bueno, será el sereno, como problema de salud o satélite problema de enfrentamientos sangrientos, la discusión debe centrarse en la legalización de la comercialización, fiscalizar tributariamente a los productores y distribuidores, evidentemente no se está hablando de la promoción e invitación de consumo, sí de la comercialización. No se pueden enfocar en legalizar el consumo, ya que no existe ley que lo impida, y eso lo saben los juristas. Indudablemente la legislación de la comercialización debe estar sustentada con programas de prevención de adicciones, comenzando desde la educación básica. Difusión en medios masivos de comunicación de las reacciones y daños, centros de rehabilitación, entre una infinidad de acciones que impidan que un menor de edad se vea en la necesidad por cualesquiera motivo de consumirla.
Hasta hoy, nunca me han obligado a consumirla, nunca me han ofrecido el producto vía el narcomenudeo, sin embargo, jamás digamos nunca.