Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Cuando se da uno cuenta de que determinados miembros de una unión, asociación, club o grupo de gentes que se denominan reporteros, periodistas, informadores, comunicadores, fotógrafos de prensa y qué se yo, (o aún cuando no están constituidos conforme marcan los ordenamientos respectivos) se molestan porque equis ser humano osa invadir lo que ellos llaman sus terrenos, no tenemos otro camino que echar un vistazo a nuestra Constitución Política y enterarnos a grosso modo, qué dice el artículo sexto sobre la libre expresión.
En primer lugar el Congreso no hará ley alguna que coarte la libertad de palabra o de expresión, (para que no estén acarreando agua a su molino por ese lado). La posibilidad de que todas las personas participen en las discusiones públicas, es uno de los bienes más preciados para una sociedad. La libertad de expresión es lo que permite la creación de la opinión pública. La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones, es uno de los derechos más preciados del hombre y todo ciudadano puede, por tanto, escribir e imprimir libremente, salvo la responsabilidad que el abuso de esta libertad produzca en los casos determinados por la ley.
Y todos los temas son discutibles, dentro de una democracia. Nadie puede ser privado de la libertad de hablar para expresarse como mejor le parezca, pero como toda libertad se debe ejercer con responsabilidad. Se supone que el periodista es un sujeto apegado a la verdad, al servicio del pueblo y sin partido político alguno.
El insulto o las injurias son otra cosa que no permite la ley, son anticonstitucionales y están sujetas a limitaciones tales como: ataques a la moral, los derechos de terceros, cuando se provoque algún delito o se perturbe el orden público.
Por eso se acuñó el argumento de: mercado de ideas. Así que podríamos catalogar este razonamiento, como una analogía con la libertad de comercio, ya que la verdad de una idea se revela en su capacidad de competir en el mercado. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las demás ideas (libertad de expresión) los individuos apreciarán qué ideas son verdaderas, falsas o relativas. (Este asunto ha sido criticado por suponer que cualquier idea, cabría en el mercado de ideas). Y aún así, el que unas ideas tengan mayores medios de difusión las impondrían sobre otras, al margen de la verdad.
Así que la alternativa a esta debilidad del mercado de ideas sería la persecución de la falsedad. Pero esta presenta su propia debilidad, ¿cómo saber si se está en lo cierto si se persigue la opinión disidente? Incluso si se pudiera tener la certeza de la verdad de una opinión, la existencia de opiniones disidentes permite poner a prueba mantener viva y fundamentada la opinión verdadera y evita así que se convierta en dogma o perjuicio infundado.
Así que Control señoras y señores Control la libertad de expresión puede ejercerla, repetimos, todo ser humano racional, pensante, -con responsabilidad y dentro del marco de la ley- sin andar echando bravatas o despotricando (arremetiendo a insultos) contra tal o cual individuo que nos caiga mal o que nos provoque un sentimiento de envidia o de rencor el derecho a opinar es el mismo para todos los individuos así es que no se vale sentirse superior o más alto que el vecino porque todos somos iguales, dentro del ejercicio de este derecho constitucional.
Bueno así dice la ley