Por: Óscar Verdín Camacho .- Unos minutos después de las dos de la tarde de ayer, Rodolfo Ojeda Díaz fue puesto en libertad, en cumplimiento a un juicio de amparo, después de permanecer cinco meses y ocho días en prisión.

Su esposa, sus cuatro hijos, algunos de sus hermanos y otros familiares estuvieron desde temprano afuera de la penal de Tepic, a la espera de que el Juzgado Tercero Penal acatara la resolución de amparo, con la que quedó sin efecto la acusación por robo calificado que pesaba en su contra.

Abrazado, besado, Rodolfo se esforzaba por contener las lágrimas. El menor de sus hijos, un niño de escasos 10 años, no se le separaba.

- ¡Tío, que ya mandaron el papel de la libertad! –había exclamado ese niño, emocionado, rato antes, ante Rafael Ojeda, ex diputado local por el PRI.

- Está bien mi’jo, vaya a esperar a su papá.

JUSTICIA DISPAREJA

El disparo de las cámaras fotográficas caen sobre Rodolfo y su familia. Se reconocen con la alegría que da el regreso a la libertad.

Si ya Rodolfo no es muy expresivo y controla las lágrimas, al momento de hablar frente a dos grabadoras cuida sus palabras.

Habla de su agradecimiento a la justicia federal por el amparo concedido, da gracias también a Dios y a su familia.

Doy gracias a Dios por la fortaleza que nos dio. Las irregularidades que se dieron dentro del proceso dejan mucho que desear. De antemano sabemos que aquí, la justicia no es pareja. Confío en la honestidad y en la forma que el gobernador maneja, pero desafortunadamente hay algunos elementos que no están en la misma línea y tienen otros intereses. Se valen del prestigio del gobernador, que es una gran persona y quisiera que la ley funcionara como debe ser, pero los malos elementos donde quiera están.

Ojeda Díaz mencionó en concreto al ex subdirector de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia, Francisco Javier Romero Mártir, quien, dijo, me dañó mucho, no sé con qué razón o si motivado por la influencia de alguna otra persona.

De su estancia en la penal durante más de cinco meses, apuntó:

Me llevo cosas muy positivas, el director del penal se ha preocupado por mantenerlo funcionando bien; dejé grandes amigos. Ahora no hay más que mirar hacia delante, sabemos que las personas que actúan mal, mal les va. Espero que estas personas empiecen a mirar lo que ellos van hacer, porque ya vimos que la justicia, aunque un poco lenta, pero llega.

Si líneas arriba fue anotado que Rodolfo Ojeda no es muy expresivo, hay algo que lo dejó sin habla, cuando se le dijo:

- Rodolfo, y tú familia siempre al pie del cañón.

- Mi familia, desde el primerdesde el primer momento que yo ingresé al penalsiempre estuvieron

Rodolfo no pudo hablar más. Le ganó la emoción.