* Ceila, Yolanda y Yadira claman justicia al presidente Calderón y a organismos de derechos humanos.
* Trabajaban en la Procuraduría General, en Reynosa, cuando hubo un tiroteo. Se les pidió dar fe de los hechos, y ahora son acusadas de delincuencia organizada.

Por ÓSCAR VERDÍN CAMACHO

(Información y foto)


Ceila Karina Camacho Maldonado, Yolanda Saldaña García y Yadira Pérez Jiménez laboraban en oficinas de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Tamaulipas, en Reynosa, cuando en las calles de esa ciudad fronteriza, el 17 de febrero del 2009 se produjo una balacera que dejó varios muertos.

Abogadas, Ceila y Yolanda eran oficiales secretarios de la agencia del Ministerio Público de turno, a cargo de Ernesto Saénz Fregoso. Yadira era secretaria.

Aunque la Procuraduría General de la República (PGR) inició actuaciones por el citado tiroteo, horas después pidió a la PGJ de Tamaulipas que se les apoyara con la inspección ministerial y levantamiento de los cadáveres. Ceila y Yolanda fueron comisionadas para ello. No se imaginaban entonces que aquello cambiaría sus vidas, puesto que ahora enfrentan una acusación por presuntamente ser parte de una organización del crimen organizado.

¡Todo eso es mentira, que vean nuestras casas para que sepan dónde y cómo vivimos!. Es mentira que recibíamos miles de dólares, exclama Yadira Pérez.

Para las tres, hoy es el segundo Día de las Madres que se encuentran en la penal de Tepic, a disposición de un Juzgado de Distrito asignado a la prisión federal El Rincón.

El hijo de Ceila, de siete años, desconoce la situación por la que pasa su mamá. Una tía se hace cargo de él y lo ha traído varias veces, pero Ceila le dice que está en Tepic ayudando a personas mayores en su aprendizaje.

Por su parte, las dos niñas de Yolanda Saldaña, de 10 y cinco años, ahora viven en San Luis Potosí, con sus abuelos.

Y a la niña de Yadira Pérez, de siete años, también se le ha explicado que su mamá está trabajando con las señoras que están en prisión. La niña me ha dicho que quiere juntar mucho dinero para que ya no trabaje aquí y regrese con ella.

Hablar de los hijos las conduce al llanto.


AQUELLOS DÍAS


Las mujeres explican que hay constancias de que su participación en las diligencias relacionadas con la balacera fue a pedido de la PGR al delegado de la PGJ en Reynosa, Mario Constantino Trejo, no por iniciativa propia.

Añaden que al día siguiente de esos hechos, nuevamente se les pidió apoyo para efectuar la entrega de los cadáveres a sus respectivos familiares.

Pero el día 24 de febrero, relatan Yolanda y Ceila, cuando ya habían concluido su turno de guardia, fueron reunidas en la delegación de la PGJ. Ceila, que había ido a un chequeo médico, incluso fue recogida en el hospital por una patrulla de la PGR.

Cuentan que Yolanda Robles, fiscal de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), les hizo saber que uno de los cuerpos había sido entregado a personas ajenas, por lo que debían rendir declaración en la ciudad de México.

Nos llevaron en avión y nos dijeron que ese mismo día regresaríamos. Nos engañaron. Nosotros auxiliamos a la PGR en lo que se nos pidió, no sabíamos nada de quiénes eran los muertos. A las mujeres nos dejaron solas. Nos pusieron en bandeja de plata. ¿Por qué no agarraron a los ministerios públicos federales?, ¿por qué a nosotras?, ¿por qué no a nuestros jefes?, se preguntan Ceila y Yolanda.

Yadira, por su parte, fue detenida dos días después. Había continuado trabajando como secretaria y el día 26 de febrero también fue llevada a la SIEDO; luego se enteraron que unos trabajadores del Servicio Médico Forense de Reynosa corrieron la misma suerte. Están detenidos.

Las mujeres retratan lo vivido en la SIEDO primero, y luego en una casa de arraigos: hay un maltrato psicológico fuerte, violan tus garantías, preguntaban que quién nos pagaba 35 mil dólares por cada cadáver entregado. Te esposan, te fichan. En la SIEDO casi no ves la luz. Están revueltos hombres y mujeres. En la casa de arraigo hay mucho maltrato, la comida está echada a perder y los policías se burlan. Te dan tres toallas sanitarias y hazle como quieras. Si quieres pedir algo, levantas la mano pero con la cabeza agachada


JUICIO POR CONSIGNA


El 28 de marzo del 2009, las tres mujeres fueron ingresadas a la penal de Tepic. A llegar aquí comimos como locas, nos atragantamos. No hay restricción en los teléfonos y estuvimos hable y hable con nuestras familias.

Ceila, Yolanda y Yadira están a disposición del Juzgado Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales ubicado en la prisión El Rincón, con el expediente 81/2009-X.

Explican que en el juicio no hay pruebas en su contra, salvo la ampliación de declaración de un testigo protegido identificado como El Pitufo, que menciona que recibían sumas importantes de dólares de una organización criminal.

No sabemos quién es El Pitufo, cómo se llama, por qué dice eso de nosotras. Hemos pedido careos con él y nunca lo han traído. La SIEDO respondió una vez que el testigo está en Washington y que posiblemente el careo se realice por video, a lo cual nos oponemos. Queremos estar frente a frente con él, como deben ser los careos.

Coinciden en reconocer al presidente Felipe Calderón por la lucha contra el narcotráfico, pero, añaden: no de esta forma, no con inocentes como nosotras. Al presidente lo están engañando.

Reclaman, además, que así como se fabricó una averiguación previa contra ellas, también puede ocurrir lo mismo en el proceso federal. Explican que desde el tres de abril del 2009 apelaron el auto de formal prisión que se les dictó, por lo que el expediente fue turnado al Tribunal Unitario de esta ciudad, pero durante más de un año no resolvió el asunto y, peor aún, el pasado 22 de abril lo remitió a un tribunal de Chihuahua para que dicte resolución.

Es decir, su asunto va para largo.

A Ceila le asusta siquiera pensar en una sentencia condenatoria: sabe que como servidoras públicas, la pena aumentaría.


DOLOR FAMILIAR


Yolanda describe un desgaste emocional:

Hubo un momento en que yo quería pelear con todos aquí. En Reynosa me han saqueado la casa dos veces. Pero me he acercado a Dios y eso me ha ayudado mucho. Hemos presentado quejas en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, le hemos enviado cartas al presidente Felipe Calderón, hemos enviado peticiones para que periodistas como Denise Maerker y Javier Alatorre informen de nuestra situación.

¡No tenemos nada que ver con todo esto!, estábamos trabajando cuando ocurrió la balacera, tocó que fuera en nuestra guardia y actuamos porque nos lo pidieron nuestros superiores...

Por su parte, Yadira Pérez dice que aquel 26 de febrero no sólo fue el inicio de una acusación sin sustento, sino el último día que vio con vida a su mamá, la señora Carmelina Jiménez García.

Enferma de diabetes, la detención de su hija la agobió aún más y murió a los 65 años.

Murió en Reynosadesde que la SIEDO fue por mi el 26 de febrero, ya nunca más la vi...oiga, yo era la secretaria nada más

Ceila relata una situación de sufrimiento íntimo, familiar, aunque después pide a este reportero no divulgar detalles.

Este 10 de mayo, Día de las Madres, será el segundo para las tres mujeres en la penal de Tepic. Algunos de sus familiares estarán con ellas. Ceila dio por hecho que su hijo será traído unos días.

Creyente, Yolanda pregunta: ¿por qué nos pasó esto, Dios, qué hicimos?