Por ÓSCAR VERDÍN CAMACHO

(Información y foto)


El caso de José Ramón Medina Rivera podría ser único en la penal de Tepic y en muchas prisiones de México. Y es que ha rechazado abandonar la cárcel mediante una preliberación.

Firme en sus argumentos, dice que salir libre mediante la preliberación equivale a aceptar que participó en los asesinatos de tres personas, ocurridos el dos de enero de 1997 en su natal Tecuala, situación que siempre ha negado, asegurando que fue torturado por elementos de la entonces Policía Judicial del Estado (PJE) para que se declarara culpable.

El pasado dos de abril, mientras se realizaba la Judea el Viernes Santo entre reos de la penal, Medina Rivera suelta una frase: de aquí me voy absuelto, inocente, o muerto.

Y descifra una situación que ha estado pensando durante mucho tiempo: la posibilidad de iniciar una huelga de hambre.

Relata que hace al menos un año empezó a mentalizarse para ese posible escenario, a fin de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) agilice la resolución en un expediente abierto en el año 2003 sobre su caso. Le parece demasiado tiempo sin que haya un pronunciamiento al Gobierno de México para que se le deje en libertad.


CÓMO FUE LA TORTURA

Abogado de profesión, en enero pasado José Ramón Medina cumplió 13 años en la cárcel. Tiene en su contra una sentencia definitiva de 25 años por el delito de homicidio calificado.

Desde su ingreso a prisión ha recurrido a cuanto le ha sido posible para demostrar su inocencia. Hace unos años, incluso, a través de un amparo logró que la Procuraduría General de Justicia (PGJ) reabriera la investigación de los tres homicidios cometidos en agravio de Germán Avena Carrillo y sus hijos Ismael y José Ángel Avena Villegas. José Ramón pidió que se reconociera su inocencia, lo que rechazó la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia.

La persona que supuestamente señala que participé en las muertes fue acusada después de falsedad en declaraciones. Está acreditado que mintió, que yo no participé en los homicidios y sin embargo me tienen aquí.

Otro dato es que a pesar de que en el atentado participaron varios sujetos, sólo Medina Rivera fue detenido.

Hace cinco años, entrevistado por este reportero, el detenido precisó que había respondido a cada uno de los argumentos del gobierno mexicano presentados ante la CIDH, dentro del expediente P-404-03, organismo del que solicitó su protección y ayuda legal.

Medina contó entonces cómo fue torturado por los policías judiciales:

Al mediodía de aquel tres de enero, fue llevado al poblado Tierra Generosa por los agentes aprehensores.

La tortura fue psicológica y a base de agua. Desde que salimos de Tecuala traía vendados los ojos y en Tierra Generosa me vendaron las manos poniéndomelas en la espalda y luego me pusieron una venda más ancha alrededor del pecho y encima de ésta una cobija. Me acostaron en el suelo. Una persona me agarró los pies y otra se puso encima de mí, con sus rodillas en mi pecho, mientras que otra me agarró con fuerza la cabeza. Me pusieron en la cara un trapo húmedo y me echaron agua. Cerré la boca y el agua se fue por la nariz, uno siente mucho dolor y desesperación y levanté a todas las personas que tenía encima y grité.

Era muy dura la tortura. Yo me estaba desmayando, me levantaron y preguntaron que si yo los había matado. Les dije que no sabía de qué me hablaban y me volvieron a dar agua en el suelo, y así sucesivamente en tres veces; es una situación tremenda.

- ¿Y aceptaste que los mataste?.

- Yo nunca acepté nada. También me decían que si yo los había mandado matar. Claramente está especificado en el expediente que fueron cuatro o cinco los que los mataron. Suponiendo sin conceder que yo fuera uno de ellos, ¿dónde están los demás?. Yo no sólo quiero mi libertad, sino también que se aclaren los hechos.

La detención se produjo durante el gobierno de Rigoberto Ochoa Zaragoza, en el que, por cierto, una comandancia de policías estatales fue llevada a prisión por el homicidio de un indígena a base de torturas.


POSIBLE HUELGA

Durante varios años, José Ramón Medina ha sido el encargado del hotel en la penal, por lo que tiene que ver con la administración de la visita conyugal; también hace tareas en la parroquia penitenciaria. Se le nota subido de peso, producto, explica, de la suspensión del ejercicio debido a un padecimiento físico reciente.

De acuerdo con el reo, en los últimos años funcionarios del Gobierno del Estado le han propuesto la preliberación, posiblemente ante el temor de que la Comisión Interamericana emita un fallo al Gobierno de México que exhiba la tortura y violaciones procesales cometidas en su agravio.

Agrega que el año pasado empezó a prepararse para posiblemente iniciar una huelga de hambre definitiva: o sale libre y que se acepte que es inocenteo de otra forma muerto.

Pendiente de los noticieros de televisión, José Ramón Medina está enterado de la reciente muerte de un opositor al gobierno de Cuba, precisamente durante una huelga de hambre.

A Medina Rivera le parece extraño que la Comisión Interamericana no haya resuelto su expediente, a pesar del tiempo que tiene estudiándolo y de que, incluso, hace tres años una de sus hermanas estuvo en Estados Unidos, para conocer el avance de la demanda.

De acuerdo con el detenido, la única ocasión que estuvo tentado a aceptar la preliberación fue el año pasado, puesto que su papá estaba enfermo y, presintiendo el acecho de la muerte, quería verlo libre. Pero su deseo no se concretó y finalmente falleció.

José Ramón Medina insiste en que no hay una sola prueba en su contra y que todo fue prefabricado para encubrir a los homicidas.