Por ÓSCAR VERDÍN CAMACHO


Mientras las dos testigos principales que señalan al abogado Rubén Ahumada Durán como uno de los responsables de la muerte del joven Marco Antonio González Serna, de 18 años, el ex director del Centro de Integración y Rehabilitación Social para Adolescentes (CIRSA) insistió en su inocencia y apeló a Dios para que perdone a quienes testifican en su contra.

Con la mano izquierda en el pecho, indicó Ahumada: Karen, de corazón yo te perdono, porque me estás acusando falsamente, pero pídele a Dios que te perdone por no pedir que se castigue a quien realmente te causó ese dolor.

Al mediodía de ayer, Ahumada sostuvo un careo con Karen Portillo Martínez, la esposa de Marco Antonio González, dentro del número de expediente 36/2010 del Juzgado Mixto de Tuxpan, cuyo titular Rodrigo Benítez Pérez desarrolló la diligencia.

A pesar de que el ex funcionario remarcó que jamás estuvo armado el día de los hechos, y mucho menos que haya disparado contra Marco Antonio –fugado semanas atrás del CIRSA-, Karen Portillo se pronunció en sentido contrario, asegurando que sí lo vio disparar, además de que en ocasiones anteriores acudió a su domicilio para amenazarla a fin de que revelara el paradero de su esposo, situación negada por el indiciado.

Karen indicó que después que González Serna brincó una barda para evitar la captura, escuchó más disparos afuera.

Durante el careo, ni abogados del detenido ni el agente del Ministerio Público podían intervenir. Sólo eran Rubén y Karen. Ahumada le preguntó qué habían hecho con la sangre del muchacho, en el supuesto de que lo hubiera herido antes de que brincara una barda. O quién juntó los casquillos dejados en el lugar. O cómo era la pistola que asegura él traía.

La joven de 18 años insistió: cuando él entró en la casa, yo estaba ahí en el centro. Y cuando se metió al patio, yo me fui detrás y fue cuando le disparó.

Antes de concluir el careo, Karen recibió en brazos a su hijo, de unos meses, para amamantarlo. Irritado, el niño tenía hambre.

Rubén Ahumada también sostuvo un careo con otra testigo clave: Raquel Martínez González, mamá de Karen. Ella también se encontraba presente cuando ocurrieron los hechos.

Ratificó que Ahumada sí disparó dentro del domicilio, pero que nunca escuchó que hubiera amenazado a su hija, cuando iba a buscarla anteriormente para que revelara el paradero de Marco Antonio. Incluso, añadió, Rubén le dio el número de su teléfono para que le avisara si veía a su yerno, pero nunca le llamó.

Estoy tensionado, ¡yo no fui, yo no fui!. Los inocentes confiamos en la justicia y en Dios, y no huimos, señaló el detenido a varios reporteros presentes en la diligencia, durante un receso de unos minutos.

Previamente, el juez pidió a los reporteros que suspendieran la toma de fotos y videos para no distraer a los careados. Ahumada pidió que no hubiera reporteros, pero que después daría una conferencia de prensa. El juez remarcó: los reporteros podían quedarse y tomar anotaciones.

Durante el careo con la señora Raquel Martínez, Ahumada le cuestionó si conocía de armas de fuego como para saber que portaba una pistola calibre 38, como ella indicó en su declaración ante un agente del Ministerio Público, rendida tras la muerte de Marco Antonio.

La testigo respondió que no conoce de armas pero que cuando estaba declarando e hizo referencia a la pistola, al describirla, alguien a quien no identificó le dijo que era un arma calibre 38. Y así quedó asentado.


PISTOLAPARA SEMBRAR


El ex director del CIRSA rindió declaración preparatoria el viernes 23 por la tarde. A más tardar el próximo jueves deberá dictarse resolución sobre su situación jurídica.

En esa declaración judicial, Ahumada Durán reveló un dato que llama la atención: un policía estatal sugirió conseguir una pistola, evidentemente para sembrarla y argumentar un enfrentamiento.

Según su versión, cuando el adolescente huyó de la casa e inició la persecución, él –Ahumada- fue hacia donde estaba su carro particular. Ahí lo esperaba José Luis Salvador de la Rosa, agente de seguridad del CIRSA que lo acompañaba. Avanzaron en busca de los otros. Añadió que al llegar a la orilla de una carretera, entre unas parcelas, vio a unos 150 ó 200 metros de distancia al comandante de la Policía Estatal Preventiva, Margarito Ramos Ahumada, que movía los brazos de arriba hacia abajo para llamar la atención.

Al aproximarse, Rubén asegura que le oyó decir al comandante: ¡la regué, la regué, se me fueron las patas, se me fue un tiro!

Un agente se aproximó al caído: está muerto, dijo. Ahumada también se inclinó: está vivo, está vivo. Subieron a Marco Antonio a la patrulla y lo trasladaron a un hospital en Tuxpan. José Luis Salvador los encontró después, en el carro de Ahumada.

En los siguientes minutos, de acuerdo con la declaración judicial del detenido, uno de los policías propuso: hay que buscar una pistola.

El comandante Margarito se comunicó con alguien a quien identificó como secretario –según la declaración de Rubén Ahumada-, después con el director de la PEP, Luis Alfonso Bencomo, a quien le explicó: en la persecución se me fue un tiro. ¿Me van a joder?, dígame, sino para irme...

Después, el comandante hizo una tercera llamada con un coordinador de la PEP: sí hombre, me pasó un accidente, escuchó Ahumada que decía, pero luego cortó la llamada: ¡chingada madre, me están grabando!, le oyó decir.

Otro policía hablaba por celular y pedía: ocupamos una pistola calibre 25 ó 32...

Ahumada y su auxiliar regresaron entonces a Tepic. Dice que en el camino recibió dos llamadas de los policías. Le pedían regresar al hospital de Tuxpan, por el herido. Dijo sentir miedo. Puso en aviso a sus superiores, que no identificó.

Soy humano, tenía miedo, añadió para justificar los días que estuvo oculto. Finalmente el jueves 22 se entregó voluntariamente a las autoridades.

Manifestó que el miércoles 14 acudió a Coamiles por la llamada que le hizo un abuelo de Karen, que sabía que Marco Antonio llegaría.

De Margarito Ramos Ahumada y los policías Vicente Sabas Planillas Ávalos, Santiago Fraide Alcázar y Roberto Barbosa Gutiérrez, no se ha sabido más, salvo que han presentado varios juicios de amparo, para atacar seguramente la orden de aprehensión que pesa en su contra.

(Más información de este reportero en Internet: relatosnayarit.blogdiario.com)