Por ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-

En la sala de la casa marcada con el número 129, calle Paraíso de la colonia San Juan, quedaron dos cuerpos: el de Santiago Lizárraga Ibarra, alias El Chaguín, y el de uno de sus escoltas. Santiago vestía pantalón de mezclilla y no llevaba camisa. De algunos 32 años, en torno al cadáver de Lizárraga lloraba su esposa, Gladis Lizárraga, una mujer de unos 29 años que preguntaba por el paradero de sus tres menores hijos, que quedaron bajo custodia del Gobierno del Estado.

El interior de la casa, al parecer rentada, daba cuenta de la batalla: mucha sangre, decenas de disparos en las paredes, cristales rotos, numerosos objetos dispersos en el suelo, olor a gas lacrimógeno

En breve aquello fue un hervidero efectivos federales que entraban y salían. Las marchas de sangre se expandían en toda la casa, por las pisadas de los policías. Se notaba, además, que los caídos habrían sido inicialmente alcanzados por las balas en el fondo de la casa.

Afuera, en la banqueta, a unos 15 metros de la citada casa, un agente de la Policía Federal también se encontraba muerto. Las lesiones por los disparos no dieron tiempo para que fuera trasladado al hospital San Felipe, distante escasos 150 metros. La zona del conflicto también está a espaldas del centro nocturno Hilo Revee.

¡Se nos va ahogar!, relató una vecina haber escuchado cuando otros policías intentaban animar al compañero. Una nata de sangre, seca, quedó en la banqueta sin lavar.

La señora añadió que el tiroteo no era precisamente constante, sino que había espacios breves en que los disparos cesaban. Se gritaban, se decían de todo

Precisamente los habitantes cercanos al lugar de la refriega en la calle Paraíso, entre Amapa y Caoba, contaron que el enfrentamiento inició alrededor de las cuatro de la madrugada y duró entre 35 y 40 minutos. Fue después, dijeron, cuando arribaron sobrevolando dos helicópteros que de hecho despertaron a la mayoría de los habitantes de esta ciudad.

Por fortuna todos estamos biennos tiramos al suelo y así estuvimos durante la balacera, contó un padre de familia.

En varias escuelas de la zona hubo suspensión de clases. Tan sólo el instituto Alexander Graham Bell está a unos 70 metros del lugar del tiroteo.

Los cadáveres fueron trasladados al Servicio Médico Forense (SEMEFO) de la Procuraduría General de Justicia, donde decenas de policías federales también montaron un operativo de vigilancia.


TRES NIÑOS

Soldados del Ejército Mexicano, de la Marina, así como policías federales sitiaron varias cuadras a la redonda, incluida la avenida Jacarandas. El número superaba con facilidad los 250 efectivos. Sólo se permitía el paso a peritos y agentes del Ministerio Público. Un helicóptero continuó volando a baja altura.

Extraoficialmente se habló de seis personas que habían sido retenidas en un camión grande de la Policía Federal, conocido como Rinoceronte y que está blindado.

Llamaba la atención la ausencia de policías estatales y municipales. La subprocuradora General de Justicia Elia Gabriela Quintana Basto arribó a las 11:30 horas acompañada de agentes del Ministerio Público y funcionarios del Centro de Justicia Familiar (CJF).

Según contó brevemente después, su intervención se debió a los tres niños encontrados en la citada casa, hijos de Santiago Lizárraga, los cuales, dijo, eran revisados en ese momento por personal médico para conocer su estado físico. Entre los menores hay uno de ocho meses, e incluso a un empleado del CJF se le vio salir con una pañalera del bebé.

Ayer por la noche fue confirmado que se esperaba la presencia de los abuelos maternos de los pequeños para recogerlos. Los niños están en buen estado de salud.


SU CARRO, BLINDADO


Hacia el mediodía, policías federales empezaron a retirar vehículos relacionados con los presuntos narcotraficantes. Según el conteo de varios reporteros, eran ocho vehículos y una motocicleta, algunos de ellos con disparos.

De todos, sobresalía una camioneta de doble cabina con blindaje, según fue apuntado. La misma, al igual que un automóvil, estaba en la cochera de la referida finca. Varios de los carros traen placas de Nayarit.

Dentro de un vehículo fueron encontrados cerca de 200 proyectiles útiles.

A las 13:30 horas el cerco militar y policiaco concluyó en la colonia San Juan. Era impresionante ver a decenas y decenas de soldados, marinos, policías federales, alejarse del campo de batalla.

Finalmente los habitantes de la zona pudieron salir de sus casas. Algunos se dirigieron a otras fincas para preguntar cómo se encontraban. Nadie había resultado herido.

En el exterior de la casa 129 de la calle Paraíso fue estacionada una patrulla tipo automóvil de la Policía Estatal Preventiva. Los agentes se encargarían de resguardarla. Otra casa, la número 79, también tenía anuncios de aseguramiento.

Por cierto, desde temprana hora de este lunes, la muerte de Santiago Lizárraga fue divulgada en medios nacionales por Internet. En el portal del periódico El Debate, de Sinaloa, fue apuntado que El Chaguín era el líder del cártel de los hermanos Beltrán Leyva en el sur de Sinaloa. Y por supuesto también operaba en Nayarit.

A su vez, en el portal del diario El Noroeste se dio como un hecho que el acompañante de Lizárraga que también falleció es Raúl Enciso Lizárraga, un joven de algunos 25 años.

(Más información de este reportero en Internet: relatosnayarit.blogdiario.com)