Óscar Verdín Camacho
TEPIC.- El asesinato de Lilia Noemí Pérez González, ocurrido el sábado 28 en el interior de la penal, estrangulada por su propio esposo Raúl Montaño Álvarez, habría sido producto de un ataque de celos puesto que el viernes 27 ella acudió al baile que se llevó a cabo en instalaciones de la feria, donde amenizaron varias bandas.
De acuerdo con el director de la penal Francisco Javier Guerrero Cervantes, Montaño Álvarez ya está de regreso en la prisión luego de que el mismo sábado fue internado en el Hospital General, producto de lesiones con arma blanca que se produjo en el cuello, intentando suicidarse.
Guerrero indicó que el homicidio resultó imposible de evitarse puesto que se produjo cuando la pareja se encontraba a solas, en el interior de una celda, y posiblemente Lilia Noemí dormía.
Lo anterior se deduce con base en los testimonios de varias personas que han declarado en torno a los hechos, en especial dos reos que ocupan celda en la llamada “área menor”, donde permanecía Montaño, ubicada a un lado de la zona de reclusión de las mujeres.
La historia que va reconstruyéndose indica que el sábado por la mañana, Raúl se comunicó por teléfono con su esposa, que aún dormía, y de alguna forma se enteró que había acudido al baile masivo del viernes por la noche, en el que amenizaron las bandas Astilleros y Maguey y, como plato fuerte, la banda MS.
Montaño la convenció de que fuera a verlo y ella ingresó a la prisión poco antes de las 11 de la mañana. Vivía muy cerca de ahí, en la colonia Los Fresnos.
Según el relato del director de la cárcel, Raúl Montaño solicitó a dos reos que le dieran permiso para que su esposa durmiera un rato en la celda donde ellos estaban, por lo que aceptaron y salieron al patio. La entrada a la celda sólo fue cubierta por una cortina.
Mucho rato después, sin embargo, uno de los citados reos regresó a la celda para avisarle a Raúl que entraría por unas galletas.
Pero no obtuvo respuesta. Tras varios avisos, decidió entrar y se topó con la sorpresa de que Montaño estaba envuelto en sangre, por lo que dio la voz de alarma. Para entonces Lilia Noemí, de 33 años de edad, ya había sido estrangulada.
El director penitenciario explicó que no hay un solo relato de alguien que hubiera escuchado a Lilia pedir auxilio o una discusión previa, lo que hace deducir que fue atacada mientras dormía.
Montaño ya rindió declaración ante un agente del Ministerio Público que seguramente lo consignará por el delito de homicidio calificado. Ayer fue visitado por uno de sus hermanos y la esposa de éste, al enterarse de lo sucedido.
Raúl Montaño y Lilia Noemí Pérez se casaron en febrero pasado, aunque aparentemente se conocían desde muchos años atrás. Ambos ya habían tenido primeras parejas. De hecho, la ahora occisa tenía dos hijos.
De 38 años de edad, Montaño ha tenido varios ingresos a la penal y actualmente enfrentaba delitos de robo y daño en propiedad ajena y se creía que en el transcurso de este año recuperaría la libertad.
Por el homicidio calificado podría alcanzar una pena de hasta 50 años de cárcel.
Francisco Javier Guerrero Cervantes insistió en que se trató de un evento inusual, impredecible, que fue imposible de evitar.
Finalmente, negó que hubiera sido encontrado un celular al presunto homicida como trascendió inicialmente.