*El gobierno torpe al problema de Juárez
*Las fronteras refugio de delincuentes
* A la feria como en los buenos tiempos

Por Jaime Tapia López.-

La ingenuidad del gobierno federal y de intelectuales gorderos para tratar el caso Juárez, es el peor enemigo que tiene esa ciudad y seguramente sea el mismo caso en todo el país. En muchas ocasiones lo hemos dicho en esta columna que el gobierno federal emprendió el combate a la delincuencia con mucha soberbia, pero al narcotráfico, haciendo caso omiso a la delincuencia que se ejerce en las dependencias de gobierno, con la aclaración, que la delincuencia fina, de guante blanco, se da en la función pública. La soberbia del gobierno, lo llevó a creer que ha punta de cañón, doblegaría hasta desaparecer, a las bandas dedicadas al comercio de estupefacientes. A poco más de tres años en pleno reto, lo único que ha logrado el gobierno, es la presencia de una masacre que día con día tras enfrentamientos de policías y fuerzas armadas, han perdido la vida miles de actores azuzados por sus jefes y el presidente de los mexicanos. Los delincuentes del narcotráfico, han logrado poner en la pared al gobierno federal, en la ciudad fronteriza de Juárez, Chihuahua, sin saber qué hacer para salir de la emboscada. El gobierno federal, se muestra ingenuo ante la amenaza y sus serviles intelectuales de opinión, también. Para el gobierno, la ciudad de Juárez, es presa de la inmigración proveniente de todos los estados del país, que muchos de ellos al no poder cruzar la frontera a Estados Unidos de América, se quedan de forma permanente, creando una explosión demográfica creciente sin control a los lineamientos urbanos, de aquí se desprenden los cinturones que vienen a ser crisol de la delincuencia. Juárez, dicen los intelectuales analistas, hace cuatro o cinco años, era una ciudad como cualquier otra del país y en los últimos años, la creciente inmigración se triplicó al grado que la ciudad ha sufrido cambios, tales como los que ahora estamos viendo. Con esta visión, el presidente de México y los analistas a su servicio, están lejos de la realidad por lo que podemos augurar que el problema de Juárez, tendrá largas con píldoras que permitan darle fin al sexenio calderonista. Ciudad Juárez, desde los años sesenta y setenta, cuarenta a cincuenta años atrás, ya tenía un índice muy alto de delincuencia, muy a pesar que se traba de una comunidad de unos ciento cincuenta mil habitantes, al grado que era más peligrosa que el mismo Tijuana y mucho más que cualquier otra ciudad fronteriza. Las mujeres de Juárez, como se le llamó al hallazgo de mujeres que fueron sepultadas y encontradas en el desierto, no era nuevo para esa ciudad, los crímenes siempre han sido frecuentes en Juárez y el narcomenudeo es actividad muy vieja, así como la prostitución de altos y bajos niveles por lo que el gobierno federal, debe saber que en esa Ciudad fronteriza no hay nada nuevo y que lo único nuevo, es que la gente de pronto se ha visto atrapada entre los hampones del gobierno contra los del narcotráfico, mismos que controlan las empresas de la prostitución, hoteles y el bajo mundo. ¿Cómo vivían antes de Felipe Calderón, los juarences? Así, con sus constantes asesinatos y sorteando a los dañeros del bajo mundo; otros, apartados de ese ritmo acudiendo a las escuelas básicas y universidades, tal y como en la actualidad se vive en Tijuana, Mexicali y otras fronteras, pero llega el chaparrito de Calderón y como niño travieso, sin saber lo que provocaría, alborotó el panal con extensos despliegues de militares y federales y el caos llegó a Ciudad Juárez. Como resultado hasta ahora del combate al narcotráfico, es que el narcomenudeo sigue presente en todas las ciudades de México y los mexicanos diario tienen droga para consumir como antes ¿De qué ha servido entonces el decomiso de tantas toneladas de droga? ¿Le ha beneficiado el combate a las familias mexicanas? Por combatir los grandes cargamentos que van con destino a gringolandia, olvida el menudeo que consume el pueblo ¿A quién sirve entonces calderón, a los mexicanos o a los gringos? ¿Por quién está más preocupado? Y para terminar, Ciudad Juárez, lo que necesita es atención, sin buscar culpables, sólo ejercer el poder con quien se salga de controles, nada más. FACHENDA: La feria de la Mexicanidad, está seriamente amenazada por los rumores, pero el problema no esta en las instalaciones, donde la seguridad será garantizada, estará en las calles, después de haber ingerido buenas cantidades de alcohol y a altas horas de la oscuridad. Se podrá visitar la feria, pero temprano como antes y como en las buenas familias y sin ningún pendiente. Provecho.