ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.- LAGUNAS
Luego de que el secretario de Administración del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), José Manuel Rodríguez Sandoval, explicó la situación financiera actual, el magistrado Ismael González Parra observó que algunos rubros estaban en números rojos, por lo que sugirió, respaldado por su par Tohth Aldrin Lomelí Aguilar, que en un momento dado se realicen transferencias de una partida a otra, para evitar esa situación.
José Manuel Rodríguez volvió a tomar la palabra y, sin querer, soltó una frase para la historia: algunos magistrados tienen lagunas muy fuertes en asuntos de administración.
- ¿A qué se refiere con lagunas muy fuertes de los magistrados? –le cuestionó, molesto, el magistrado Román González Momita-.
El secretario de Administración corrigió: no quiero decir que no sepan...no estoy ofendiendo a nadie.
Jorge Armando Gómez Arias, magistrado presidente del TSJ y en quien recaía el ir llevando la sesión del Pleno del Consejo de la Judicatura, tuvo que ofrecer disculpas a nombre suyo y del funcionario administrativo. Una disculpa, también manifestó Rodríguez.
Pero la palabra laguna siguió usándose por un buen rato, ya en broma, ya en serio. El magistrado Miguel Madero señaló que Tohth Aldrin prefería la Laguna Azul, pero más en serio consideró que la disculpa del secretario de Administración no era necesaria porque todos debían enseñarse a ser tolerantes ante un error de expresión.
El magistrado Pedro Álvarez Hormaeche consideró que una de las posibles lagunas se encuentra en el fondo auxiliar. Y es que se preguntaba detalles como por ejemplo tener a la mano información sobre cada depósito, proveniente de fianzas de las personas sujetas a procesos, a lo que se le dijo que ello representaba una tarea casi imposible.
José Manuel Rodríguez anunció un dato que suena frívolo. Y es que, dijo, quizás este viernes se muestre a los magistrados tres diferentes tipos de computadoras para que ellos elijan cuál desean que se les compre, lo mismo que muebles al gusto.
TEMOR AL NARCO
Por un buen rato, durante la sesión se tocó el asunto de las oficinas que ocuparán los magistrados. Para ¿cuándo? estarán listas, preguntó el magistrado Manuel Salinas Solís.
Frente a ello, el secretario de Administración apuntó que el retraso en los trabajos de remodelación ha sido producto de varios cambios decididos por los propios magistrados.
Óscar Saúl Cortés Jáuregui tomó la palabra para reclamar la actitud de los magistrados Ana Isabel Velasco García y Pedro Álvarez Hormaeche que, dijo, tomaban decisiones sin comunicárselo. También se me debe tomar en cuenta, si no me retiro de ella –apuntó Cortés, refiriéndose a la comisión de espacios-.
Precisamente Ana Isabel Velasco cuestionó a José Manuel Rodríguez sobre los avances en la posible renta de un inmueble ubicado en el bulevar Tepic-Xalisco. Se le respondió: estamos investigando que no sea de narcos; en el registro público se nos reportó un domicilio –de la empresa que renta el edificio- en Culiacán, Sinaloa. El señor presidente me pidió que investigáramos
Los magistrados ocuparán la planta más alta del edificio del TSJ. Parece que nadie quiere ser titular de una magistratura regional como está acordado.
NO A CENSURA
Los titulares de los órganos auxiliares del Consejo de la Judicatura –Administración, Carrera Judicial, Visitaduría, Contraloría, y secretaría del mismo Consejo- ofrecieron un informe de sus respectivas áreas.
Pedro Antonio Enríquez Soto pidió a esos órganos auxiliares que tengan iniciativa propia, que rompan el paradigma del orden. Necesitamos un Poder Judicial ágil que responda a las necesidades sociales.
Con conocimiento de causa, puesto que en otra época fue secretario de acuerdos del propio Consejo de la Judicatura, Enríquez Soto propuso que en la revista jurídica que elabora el TSJ se incluyan temas sobre la reciente reforma que impactó directamente al Poder Judicial, con el arribo de 10 nuevos magistrados, él entre ellos. Pero exigió: sin censuras. Me parece que no es sano en un debate del pensamiento.
Dijo saber que ha habido casos donde no se acepta la publicación de artículos en esa revista por el tono crítico de quien lo expresa. Según datos extraoficiales, él mismo habría sido censurado en años pasados.
ASUNTOS GENERALES
No es por demás apuntar que las sesiones públicas del Consejo de la Judicatura son bienvenidas. Hasta hace poco eran a puerta cerrada.
Así pudo conocerse, por ejemplo, que desde hace casi medio año el magistrado Lauro Jiménez Borrayo renunció a la titularidad de la Unidad de Enlace del TSJ, renuncia, por cierto, que no se le ha aceptado y que ayer volvió a poner sobre la mesa. Ya quiere que otro tome su lugar.
Igualmente, ayer fue aprobada la convocatoria para quienes aspiran a secretarios de estudio y cuenta o proyectistas de magistrados, secretarios de acuerdos de juzgados y actuarios.
También fue especificado que el monto a que asciende la petición de ampliación presupuestal es de 48 millones 396 mil 417 pesos.
Durante la sesión se ventaneó a Fernando Rodríguez Carpena, secretario de acuerdos de un Juzgado Penal de Tepic que se niega a trabajar los sábados aunque tenga rezago en expedientes, y que el seis de enero no se presentó a laborar sin aviso previo, según la queja presentada.
Por otra parte, los magistrados aceptaron, a propuesta de Rafael Pérez Cárdenas, que los corredores públicos sean considerados peritos sin que participen en proceso selectivo alguno del Poder Judicial.
La primera sesión ordinaria del Consejo de la Judicatura concluyó pasadas las dos de la tarde de ayer, en el auditorio del TSJ.
Una situación se palma: en el desarrollo de la sesión el liderazgo lo mantienen los nuevos magistrados.
Se nota el ajuste de cuentas.