Por Mónica Treviño


Con reflejos grises sobre su cabellera, ojos fatigados pero llenos de ternura, y sus manos talladas por las huellas que el paso de los años han dejado junto al cúmulo de innumerables esfuerzos... así luce el protagonista de este día.

Este reconocimiento es para Don Salvador Bañuelos Pacheco, vecino de la colonia 2 de agosto, quien a sus 64 años se dedica a la venta de cachitos de lotería, mismos que vende visitando diferentes dependencias de gobierno, donde su caminar, su amable sonrisa y el son que pregona ¡Ya llegó el viejito de la suerte!, es ampliamente conocido por quienes ahí laboran. Su presencia es agradable, pulcro y bien perfumado, pues dice que la presencia es muy importante, más si se tiene trato directo con la gente.

Don Chava dice ser originario de Mexquitic Jalisco, y fue en sus años mozos

que la vida lo llevó a vivir a Ruiz Nayarit, donde trabajó en las labores del campo, casualmente y para asombro mío en las tierras de mi abuelo materno, Don Silvino Alfaro Ortega. Fue precisamente en esa época que conoció a su esposa Doña Magdalena Hernández Rojas, a quien llama cariñosamente mi domadora por lo que decidió, al crecer la familia, que era hora de explorar nuevos horizontes, entrando a laborar a la Arrocera Lerma por 9 años y posteriormente en la Minera Nival que se ubicaba en la comunidad del Zopilote, esto durante 14 años. A pesar de recibir su pensión del seguro social, don Chava completa su gasto desde hace 15 años con la venta de cachitos de lotería, pues le gusta sentirse productivo y no depender totalmente de alguno de sus 4 hijos, quienes por suerte siempre están al pendiente de ellos. Por otro lado sus 8 nietos son su adoración, tanto así que es un abuelo moderno, trae la foto de su nieto más pequeño en el celular.

Salvo una enfermedad en los huesos que me obligó a usar bastón, no sufro de ninguna otra dolencia, por lo que diariamente hago mis ejercicios (me presume sus bíceps) y una o dos veces por semana mi domadora me permite ir a los bailes de danzón, !fíjese! hasta un concurso de baile gané hace tiempo en la colonia durante un evento en el que iba a ir el za, za, za, pero mi señora se enojó mucho cuando supo el premio que nos habían dado fue un simple paquete de galletas María. No le hace, con todo ello, lo bailado quien me lo quita muy sonriente aseguró don Chava.

Tal vez muchos jóvenes de la tercera edad sientan que su edad es impedimento para efectuar algunas actividades, pero Don Chava es el mejor ejemplo de superación y ánimo para quienes se encuentran a su alrededor.