ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-
La joven Paola Ortiz González es sordomuda. Cuando era niña, esa situación obligó a su mamá Martha Elba González Flores a aprender el lenguaje de las señas. Aún sigo aprendiendo, señala a este reportero.
Martha Elba es la mujer que trabaja en el Congreso del Estado durante las sesiones que realizan los diputados, traduciendo mediante señas todo lo que ahí se dice.
En ocasiones, como en diciembre pasado, tiene que permanecer largas jornadas de pie para cumplir con su encargo. A veces es muy pesado para mi sola porque hay sesiones muy largas, o hay días de doble sesión y no he faltado a ninguna.
González Flores refiere que su hija Paola, de 24 años de edad, está casada con un sordomudo –se conocieron en una escuela de educación especial-, y ya tienen un hijo, Cruz Eduardo, de cuatro años, que sí puede hablar. El niño ya empieza a comunicarse con sus padres mediante señas.
Martha Elba tiene otros dos hijos que sí hablan. Explica que la situación con su hija Paola tiene antecedentes con familiares de su esposo, donde hay sordomudos.
Su trabajo en el Congreso del Estado inició después de que hubo una conferencia para personas con capacidades diferentes. Ahí se les requirió un intérprete y ella aceptó. Aquí estoy martes y jueves –día de sesiones-, o cuando se me requiere. No he faltado un solo día, añade.