ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-

Un conflicto entre dos empresarios locales por la marca de salsas picantes Tepicor provocó que el martes ocho estuviera en esta ciudad el inspector del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Gilberto Paniagua Ortega, el cual procedió al aseguramiento de botellas, sellos, cajas, que indebidamente eran utilizadas en un establecimiento ubicado en la colonia Moctezuma por parte de Luis Eduardo Stephens Zavala.

Lo anterior fue explicado por Rodolfo Ojeda Díaz, quien aseguró que así no queda ninguna duda respecto a que solamente él puede hacer uso de la marca Tepicor.

Añadió que si a pesar de lo dispuesto por el IMPI, su contraparte insiste en usar la citada marca, podría enfrentar cargos en la Procuraduría General de la República (PGR).

Rodolfo Ojeda manifestó que su principal interés en divulgar la presencia del funcionario del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, es el de que no haya confusión entre los clientes, que llegaron a tener dos salsas diferentes con la misma marca.

Relató que su familia y él ya fabricaban la salsa, y registraron la marca, cuando surgió una sociedad con Stephens, la cual terminó el año pasado. Me dijo que se iba solo por la libre y que no me iba dar ni un centavo.

Según Ojeda, él tramitó ante la Secretaría de Economía del Gobierno Federal un proyecto para la obtención de equipo de alta producción, con valor de más de dos millones de pesos, el cual quedó en el inmueble de la colonia Moctezuma, que es propiedad de su contraparte.

Ojeda añadió que la posibilidad de recuperar ese equipo deberá efectuarse por otra vía legal. Para él, dice, lo importante en estos momentos es la inspección del IMPI que confirma que es el dueño de la marca Tepicor.

De acuerdo con su narración, tras el rompimiento de la sociedad, interpuso una denuncia penal contra Stephens por delitos como administración fraudulenta y despojo, pero también aquel lo denunció en la Procuraduría General de Justicia, situación que, para su sorpresa, generó una pronta reacción oficial puesto que en una propiedad familiar, ubicada en la colonia Los Sauces y donde elaboran la salsa, la Procuraduría General colocó sellos para que nadie ingresara. Tuvo que interponer un juicio de amparo para poder retirar esos sellos.

Ojeda Díaz cree que lo anterior se debió a una campaña orquestada por la parte contraria, que engañó la buena disposición de funcionarios estatales.

Recordó que la elaboración de salsas picantes es un negocio familiar iniciado hace años en Estados Unidos, donde contaban con un pequeño restaurante. Luego, cuando decidieron regresarse a Tepic, instalaron el negocio en el poblado El Ahuacate.

El secreto de la salsa Tepicor sólo lo sé yo y mi familia, es único. El IMPI me dio la razón con el aseguramiento de botellas, sellos, cajas y demás objetos localizados en el edificio de la colonia Moctezuma, donde indebidamente utilizaban la marca Tepicor, que es mía, concluyó.