ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-

Los dos menores involucrados en el asesinato del profesor jubilado Alfonso Beas Luna no enfrentan cargos por homicidio calificado como lo solicitó la Procuraduría General de Justicia (PGJ), sino por homicidio simple, situación que disminuye aún más la sanción que en determinado momento pudiera imponérseles.

La semana pasada, el titular del Juzgado para Adolescentes Luis Roberto Aranda Varela dictó el auto de vinculación a proceso en el expediente 222/2009, en contra de los dos jóvenes, ambos de 17 años de edad.

El viernes cuatro, Aranda Varela explicó a este reportero que en las actuaciones presentadas por la PGJ no quedó acreditado el homicidio calificado, que ocurre, apuntó el funcionario del Poder Judicial, cuando hay una brutal ferocidad hacia la víctima, cuando ni siquiera se le conoce y es matar por matar, matar por nada.

Para el caso concreto, señaló el juez, quedó acreditado que los adolescentes ingresaron a la casa del ahora occiso con consentimiento de este, por lo que se conocían.

Luis Roberto Aranda apuntó que si bien en su declaración ante el juzgado, uno de los menores negó su participación en el crimen y culpó al otro de lo sucedido, hay evidencias que involucran a ambos, como el que traían sangre del maestro victimado en sus ropas y tenis, el señalamiento de testigos, o que fueron detenidos a bordo de un automóvil del mismo agraviado y con artículos de su propiedad, así como con cuchillos con los que le produjeron más de 50 heridas.

Hasta el viernes cuatro, la Procuraduría General de Justicia no había interpuesto el recurso de apelación, para en dado caso inconformarse con la reclasificación del delito por parte del Juzgado para Adolescentes. Tiene 10 días para hacerlo, desde que se dictó la resolución el pasado martes uno de diciembre.

Ambos menores se encuentran en Tecuala, por la remodelación que se realiza a las instalaciones de internamiento en Tepic.

La semana pasada, aquí fue apuntada la diferencia en la penalidad entre adultos y menores de 18 años, respecto al delito de homicidio calificado como concluyó la PGJ el presente caso. Un adulto puede recibir entre 20 y 50 años de prisión, mientras que un menor entre 10 y 20 años –la máxima corresponde a la mínima de los adultos-.

Sin embargo, si la reclasificación del Juzgado para Adolescentes queda firme, por homicidio simple, ello disminuye aún más la sanción privativa de la libertad. En los adultos, explicó el juez Luis Roberto Aranda, la pena por homicidio simple va de 10 a 16 años de cárcel, por lo que en los menores la máxima sería de 10 años y la mínima (la mitad) de cinco.

A ello habría que añadir que a los dos menores también se les vincula con el delito de robo.

Alfonso Beas, de 65 años, fue asesinado durante la noche del martes 24 de noviembre en su casa del fraccionamiento Villas de La Paz, ubicado junto a la colonia Los Fresnos, en Tepic.