Lic. Javier Duran .-
¿Quién le pone el cascabel al gato gordo que es el SUTSEM?
¿Es por falta de producto de gallinas, que los presidentes municipales tragan excremento porque a Agueda Galicia se le da la gana?
En la fábula de Lope de Vega que viene al pelo en los tiempos de crisis que vivimos, en la que los 20 presidentes municipales del estado parecen ratones asustados, a merced de del gato del sindicalismo poseído por el espíritu insaciable de la señora Agueda Galicia Jiménez.
El SUTSEM es un gato muy gordo y violento. Sus ojos estan llenos de odio y maldad. Sus uñas llenas de sangre por los graves daños que ha ocasionado a los ciudadanos de cada uno de los municipios que ven como son vaciadas año tras año las arcas de las tesorerías municipales, sin que hasta el día de hoy, los alcaldes tengan los “huevos” suficientes para hacerle frente a este animal del demonio.
El SUTSEM (Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado, Municipios e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Nayarit), es un gato acostumbrado a recibir los mejores manjares de los ratoncitos tricolores, azules o amarillos que viven en esa casa enorme que todos conocen como Nayarit.
Por años, estos ratoncitos han vivido en la mediocridad, en medio del miedo, pánico y terror que le produce los maullidos de este enorme gato, engordado con alimento que le es quitado a los ciudadanos que en mala hora eligieron a estos cobardes como sus representantes.
Cuando el gato viejo y gordo pedía más alimento, más dinero para comprar sus gustos, los ratoncitos temblaban y aunque no tenían ni para comer ellos, no eran lo suficientemente machos para oponer resistencia al felino viejo y acabado.
No se atrevían a dejar sus escondites porque cada día aquel gato les hacía bajas a granel de los recursos de las tesorerías municipales.
Viendo la necesidad de remediar tal desastre, convocaron un congreso. Discutieron, presentaron proyectos, hicieron enmiendas, ventilaron planes de batalla y ya al final aprobaron el siguiente acuerdo:
Los ratones, reunidos en Congreso, deplorando los estragos del gato SUTSEM, acuerdan por unanimidad colgar un cascabel al cuello del infame felino. Deciden que la economía ya no es tan buena como antes y que por salud de sus respectivos gobiernos municipales y debido al reclamo de los ciudadanos que votaron por ellos para ser sus líderes, no deben seguir manteniendo los gustos y gastos del gato malvado.
“Ya no podemos seguir cumpliendo los caprichos del SUTSEM, dijeron los ratoncitos, ya no me alcanzan los recursos económicos para seguir manteniendo a este enorme animal y a los cientos de hijos que tienen.
Todos los hijos de este gato malvado (trabajadores sindicalizados) no hacen nada, hacen como que trabajan y solo se la pasan comiendo.
No ayudan en nada al desarrollo de nuestros municipios y si alguien le llama la atención, se quejan con el SUTSEM y este saca las uñas para defender a sus gatitos, aunque estos tengan la culpa por no trabajar eficientemente”
Muy bien, dijeron todos al unísono, debemos parar en seco a ese animal del demonio, ya no debemos seguir siendo unos dejados, abandonemos vuestra cobardía y pongámosle un cascabel, dijeron todos.
De esta forma, cuando éste quiera saltar sobre uno de nosotros, advertirá con el sonido del cascabel y todos tendremos tiempo de refugiarnos en nuestros agujeros y simplemente nos hará lo que el viento a Juárez.
El acuerdo recibió el aplauso general y el entusiasmo no pudo ser más explosivo. Pero cuando se trató de poner en práctica la orden del día, es decir, cuando preguntaron quien seria el primer alcalde que se fajaría los pantalones y se opondría a las decisiones del gato SUTSEM, sucedió... lo que sucede hoy también después de muchas reuniones, congresos, asambleas, encuentros de alcaldes, etc.
Un ratón se fue por su derecha, el otro por la izquierda; otro se negó por un motivo, el otro por otro… total que todos se fueron escabullendo mientras el orondo gato SUTSEM se relamía una y otra vez en espera de dar el salto certero, para seguir alimentándose del presupuesto raquítico de los ratoncitos que todos conocemos como presidentes municipales.
Hoy, la oportunidad la tiene el presidente municipal de Tecuala, Alberto Parra Grave. Ojalá reciba el apoyo del pueblo, de los diputados y de autoridades para enfrentarse al SUTSEM y empiece una nueva era en Nayarit. El pueblo necesita que alguien lo defienda de los enemigos, que por años han saqueado el dinero para hacer obras públicas y para el apoyo de los que menos tienen.
Comentarios; guillotinakora@yahoo.com.mx