*Roberto Sandoval, ante la oportunidad de reescribir la historia de los nayaritas

*Deben cesar los ataques a periodistas y sociedad en general

*La libertad de expresión es uno de los derechos más sagrados y debe ser respetado

*Prensa y gobierno son el motor para sacar adelante a los pueblos

*No más agresiones a la ciudadanía

Por: Juan Fregoso.- Todo indica que no todo marcha bien en el sexenio que preside el gobernador Roberto Sandoval Castañeda, a quien no podemos responsabilizar de todo aquello que hacen algunos de sus funcionarios y mucho menos los cuerpos de seguridad pública. Es evidente que para el Jefe del Ejecutivo una de sus principales preocupaciones es combatir la inseguridad que aún prevalece en el estado, sólo que el mandatario no puede estar en todas partes y por eso algunas cosas se le han salido de control, ya que al parecer, ciertos colaboradores no acatan debidamente sus órdenes que deben ser cumplidas sin pretexto alguno.

En este contexto se dice que Nayarit ya volvió a la normalidad, sin embargo esta tesis no es del todo cierta, porque todo mundo sabe que la criminalidad, si bien es cierto que ha disminuido, continúan galopante. El caso más emblemático es el de la doctora que fue atacada brutalmente en el poblado de El Macho, municipio de Tecuala y aunque sus agresores ya fueron aprehendidos y remitidos al Cereso para purgar la pena que le imponga la autoridad judicial, no puede considerarse un éxito, sino un avance en el combate a la delincuencia por el gobierno sandovalista.
No dudo de la capacidad del subprocurador, pero sí me llama la atención la rapidez con que se procedió y localizó a los malhechores que para un segmento de la sociedad nayarita pareciera tratarse de meros chivos expiatorios, pero deseo francamente que en la apreciación que tienen algunos ciudadanos que han externado su opinión respecto de este caso sea errónea.

Al inicio de esta columna señalo que no todo marcha bien en el presente gobierno, y lo digo porque en los últimos días también han sido agredidos varios periodistas por el simple hecho de informar a la sociedad de lo que ocurre en el ámbito político. Por ejemplo, el corresponsal de Realidades, Jesús Cervantes sufrió un atentado que se manifestó en la incineración de su vehículo, en donde están implicados algunos ex políticos que días antes fueron señalados por el comunicador, quien ante esta situación se vio obligado a denunciar los hechos ante el Agente del Ministerio Público del Fuero Común y posteriormente al federal, con todo, es fecha que las autoridades no han resuelto este caso, pese a que el reportero en su declaración ministerial dio algunas pistas que sirvieran para localizar a los presuntos responsables del atentado de que fue objeto, por lo que todo apunta que no habrá justicia para el comunicador.
Una semana después de ser agredido el reportero de Realidades, trascendió que el periodista del Sol de Nayarit, Marcos Beltrán, también fue víctima de la violencia, pero en este caso sus agresores fueron elementos policiacos, sólo porque se percató que estaban golpeando a un parroquiano en la ciudad de Tepic. El comunicador, indignado por ver aquella acción policiaca que consideró injusta, se atrevió a encarar a los policías, los cuales se sintieron ofendidos y procedieron a la caza del reportero.

Marcos Beltrán publicó detalladamente los hechos en que se vio envuelto. Así, entre otras cosas, el periodista relata que a las 20: 30 horas, el que esto escribe circulaba a bordo de un Volkwagen por el boulevard Luis Donaldo Colosio de poniente a oriente, al pasar por donde se encuentran las vías del ferrocarril por la calle Guadalajara, observo que tres bestias uniformadas de la Policía Estatal Preventiva golpeaban salvajemente a un ciudadano, por lo que indignado, este reportero, les gritó a los energúmenos policías ¡méndigos abusivos! Y eso fue suficiente para que se iniciara una persecución contra el comunicador.
Añade queza la altura de la colonia Tierra y Libertad, lo interceptaron y como los de su calaña, pistolas en mano hicieron que el reportero saliera de la unidad y apenas había cerrado la puerta cuando uno de esos bestias le propina un golpe en el rostro con la mano extendida al tiempo que le gritaba ‘Qué dijiste pendejo, si lo golpeamos o no, a ti que te importano es trabajo tuyo.
Otro de esos bestias, prosigue, le arrebató el celular al reportero para revisar que no haya tomado alguna foto o video de lo que habían hecho, luego éste último (policía) esposa al reportero y de inmediato a puntapiés lo suben a la unidad policiaca. Ya arriba, dice, el que esto escribe solicita le permitan comunicarse con el Subprocurador de Justicia Édgar Veytia, a lo que uno de esos bestias señala que no tenía derecho alguno de molestar al funcionario, y como se menciona, ya esposado, le propina otro golpe en el rostro.

Lógico que el reportero les lanzó una serie de improperios, pero a cambio recibió algunas patadas por lo que optó por callarse. Minutos después, narra el periodista, fue trasladado a la instalaciones de la Procuraduría General de Justicia, en donde, tras identificarse como reportero, las agresiones verbales no pararon. Poco después, el Subprocurador de Justicia Édgar Veytia, al saber del asunto, ordenó que fuera liberado de inmediato, sin embargo, queda (pendiente) el asunto del ciudadano golpeado, quién era, porqué lo golpeaban estando en el suelo, se pregunta el periodista.
Marcos Beltrán aseveró que en las próximas horas presentaría oficialmente una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, ya que los agentes lo amenazaron si publicaba algo o mencionara algo en contra de ellos, (le dijeron) que ya tenían su domicilio, por lo que desde estos momentos el periodista responsabiliza a la Policía Estatal Preventiva de cualquier agresión que sufra él o su familia.
La pregunta que nos hacemos todos los que nos dedicamos al ejercicio periodístico, si la prensa es un factor importante para el desarrollo de los pueblos, por lo que el gobierno tiene la obligación de garantizar la libertad de expresión, la emisión de las ideas no se debe reprimir bajo ningún pretexto, porque se caería en un estado autocrático o fascista que teme que su quehacer público se ventile ante la opinión pública. No creo, en lo personal, que el gobernador del estado tenga este tipo de mentalidad, pero sí creo que algunos cuerpos policiacos vienen actuando a espaldas suyas, sabedores de que el mandatario no puede saber todo lo que acontece en el estado, porque para eso delegó responsabilidades, es decir, porque él no puede hacer todo y esto es de sentido común.
En conclusión, creo que Roberto Sandoval es un hombre bien intencionado, que se ha pronunciado abiertamente por combatir la violencia, pero hay quienes le están haciendo quedar mal y de esos malos colaboradores, particularmente policiacos, debe deshacerse porque lo único que están haciendo es ensuciar la imagen de su gobierno, un gobierno instituido para servir a la gente, un gobierno que tiene la oportunidad de ser distinto a los que le precedieron, un gobierno que tiene la oportunidad de reescribir la historia.