Por: Olegario Zamudio Quezada
Tener hermanos, es algo que nos viene por añadidura, por parentesco, encontrarnos en la vida compañeros de viaje es tan simple como entreverarse en medio de los acontecimientos y de las generaciones, pero tener la capacidad de hacer y tener amigos es algo que tiene que ver con el alma, con la energía, dijera mi morena amiga, es un asunto de coincidir.
Alguna ocasión me conmovió la película comics el Tigers ese que andaba buscando su árbol genealógico, quizás sería el caso de la concentración y el casi no ver televisión, vi como el animalito feroz y rayado andaba por la selva buscando entre los grandes árboles donde encontrar uno que fuera y tuviera su genealogía pues, su familia.
También preocupados por quien andaba en búsqueda de su árbol genealógico, salieron tras él, un canguro, un burro, un oso y un puerquito, quienes acordaron disfrazarse de tigres, pero el disfraz no fue eterno y al caer, la tristeza embargó al rayado, quien se sintió decepcionado y vacio por el engaño.
En eso estaba atento al Comics, cuando me descubrí recostado en la cama, sobre mi brazo derecho una mujer atenta también a la película, de repente la extrañeza me embargó, hasta respecto de quien era ella, como es que yo estaba ahí en ese lugar con esa persona que nunca en el pasado de mi vida la había visto y lo que es más ahora sentía un amor especial por ella.
Que hago aquí –me pregunté- en este confín de la vida y del espacio, porque no estoy con los míos, como dejé de estar con ellos, los que me vieron crecer y me forjaron, donde están mis amigos de la infancia, donde está la casa donde nací y los cangrejos que eran mi juguete favorito. Donde estaba mi familia me pregunté, mis primos, mis hermanos, mis padres, como había logrado obtener esa soledad en compañía de alguien que había conocido hacia muy poco tiempo.
Silente me levanté, prendí la computadora, la impresora y redacté una invitación y luego otra y otra, invitaciones a un encuentro de mi árbol genealógico y ahí estuvieron presentes, recuerdo que mijita me comentó sonriendo: Papi, todos se parecen a ti, son como tú de parecidos
Entonces en un momento recordé a mis amigos y quise mostrarles mi familia, mis amigos y amigas a los que extrañe en ese encuentro, decir pues que en ese encuentro me embriagué de mis familiares, pero sentía oleadas de vacio porque no estaban mis amigos, mi familia la que yo como el principito y su rosa y su zorro domestiqué y pude crear lazos.
Ahora sé que la vida me tarjó mucha parentela que son cálidos, parentela que me habla del pasado de mi extirpe, también sé que tengo amigos que quiero mucho, admiro, que me entusiasman, sus hijos son parte de mi también, soy tío de todos ellos, los siento así.
Tengo amigas a las que mimo y condesciendo en sus afanes, con algunas vibro en la misma energía espiritual, puedo tener la sapiencia si algo importante pasa o pasará en sus vidas, puedo sentir la melancolía, puedo reír y llorar sus actitudes, no sé como sucede eso pero sucede, antes me lo preguntaba, ahora ya no le doy energía a esa intención o duda.
Tengo diez hermanos, no todos son mis amigos, tengo amigos que son como mis hermanos en la vidaentonces comprendí que yo soy hijo único de mi madre, soy como único porque soy diferente, porque tengo mi carácter, mis dudas, mis anhelos y mis afanes, ellos los demás hijos de mi madre tienen lo propio, lo de ellos, en suma tienen su vida propia.
Terminaré diciendo con nostalgia, como el cantante moreno, donde, donde andarán mis amigos de ayer, cuanto gané, cuanto perdí con ellos que son mi mía familia, la que yo forjé con estas manos, con miel, con este corazón de tiger.