José Guadalupe Rocha Esparza
El Santo, aquél campeón de lucha libre, leyenda cinematográfica, héroe popular mítico e ícono pop mexicano, nació hace 95 años con el nombre de Rodolfo Guzmán, para convertirse en El Enmascarado de Plata, ídolo ejemplar en 5 mil luchas, 52 películas y 900 mil ejemplares de historietas por semana; un hidalguense casado dos veces y 10 hijos.
El actor más taquillero del cine mexicano en más de 20 años se consolidó como el arquetipo de héroe mexicano, un súper hombre luchando en momentos cruciales contra criaturas sobrenaturales, científicos locos o el crimen organizado, al lado de personajes del cuadrilátero como Blue Demon, Huracán Ramírez o Wolf Ruvinskys.
El Santo responde a nuestro afán de ser otro; un hombre que deslumbre, un hombre mejor, más santo, máscara contra cabellera, máscara sobre máscara, una encima de otra hasta alcanzar esa calidad de semidiós, que como niños miramos con asombro: ¡Santo, Santo! Si aún viviera lucharía contra algunos (as) Zombies y Momias de la política.