José Guadalupe Rocha Esparza

El nueve de septiembre conmemoramos el CLXXXIV aniversario natal de aquél novelista, ensayista, místico, internacionalista y pacifista ruso, fundador de escuela gratuita para campesinos, defensor de su patria en Crimea como oficial de artillería y autor de más de diez obras, entre otras, Ana Karenina, Juventud, Resurrección, El Padre Sergio, etc.

Decía que un zar, por bueno y sabio que sea, no puede escoger para su gabinete de gobierno a hombres justos, desinteresados, enérgicos, ilustrados y probos que aspiran a servir al pueblo, porque no conoce en particular sino algunas docenas de gentes, que deben a la casualidad o a la intriga el poder, apartando cuidadosamente a sus competidores.

Afirmaba que los cortesanos del zar se cuidan más de su posición personal que del bienestar del pueblo, permaneciendo como ayudantes medianos y rastreros para conseguir todo, mientras los rusos, heridos en su dignidad, obedecen a hombres a quienes desprecian y que, sin embargo, gobiernan en su nombre. El caso México, es diferente. ¿Será?