Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Platicar con el hombre que fue Gobernador de Nayarit de 1982 a 1986, y hablar de su amplia y brillante trayectoria política, para aquellos que llegaron en este tiempo, pues sería mejor mandarlos al Google; nosotros trataremos de tener una charla con nuestro apreciado amigo, empezando por saludarlo y preguntarle sobre la opinión que tiene Celso Humberto sobre él mismo, acerca de su desempeño, porque es tanta la historia de su paso por aquellos terrenos, que no hallaríamos ni por donde empezar.

Primero, me da mucho gusto recibirte aquí en tu casa, Narváez, y quiero decirte que tengo una especial admiración por toda tu familia; cuando por razones de la edad estuve más cerca, visitaba tu casa que estaba a un costado de la iglesia, y entre monaguillos y la fiesta del Señor de la Ascensión, conocí a tu señor padre, y a ustedes, así como a otros que no vivían ahí, sino que tenían su domicilio por la calle Hidalgo, cerca del río, que era la familia del Sr. Manuel Narváez. Porque como tu debes saber, a causa de mi hermano el grande, Paquín, yo soy medio santiagueño, me tocó vivir de niño en Santiago, él era Maestro en ese lugar cuando estaba el Ensayo Piloto, de Educación. Después me he topado con varios Narváez de todo tipo, alguna ha trabajado con la familia....

Y nosotros guardamos igualmente muy buenos recuerdos, máxime cuando fuiste Gobernador, y no podemos decir que la historia quedó atrás, porque con Celso Delgado no queda nada atrás, aquí contigo la historia es historia, es fuerza, es algo muy especial, que no podemos relegar a segundo plano en nuestra entidad, porque el Estado tiene el deber de hacerte un homenaje excepcional; no sé cuál es la causa de que no te lo hayan hecho en grande

Las cosas, las que pude llegar a hacer, algunas muy importantes que ni yo mismo me la creo. Acabo de leer la entrevista que me hizo el periodista Ezequiel Parra, y me pregunté ¿a poco yo hice tantas cosas? Recuerdo a Benedetti cuando dice que las cosas tienen vida propia, por eso en algunos poemas les puso: Poemas de otros Porque de hecho en la novela, el cuento, el poema el autor no tiene control sobre ellos, se baja y lo lee otro y le da otra interpretación, lo recita otro y le da diferente acento, y así son las cosas, de tal manera que yo me siento afortunado de que una generación de nayaritas me haya apoyado, que una generación de mexicanos haya coincidido en ese apoyo y los que tuvimos responsabilidades –yo no goberné sino co-goberné- con muchos compañeros de trabajo de la ciudad de México y de aquí, del Estado de Nayarit, y por eso se pudieron hacer cosas magníficas. Me tocó vivir de niño cuando se abrió la carretera Internacional, cuando se pavimentó y se hizo más ancha, cuando se hizo por aquí por Tepic, esto eran montones de tierra, y me tocó cruzar Santiago en chalán, y llegar en chalanes hasta ese lugar, o por donde va la carretera o por enfrente por el lado de La Presa. A mi me impresionaba mucho lo que había hecho esa generación, por eso las primeras palabras que yo dije al asumir la candidatura, es que había que rendir un homenaje a los hombres mayores que hicieron realidad esos caminos, que habían hecho las escuelas, por ejemplo la Juana de Asbaje, en Santiago Cosas que se hicieron entonces, que requirieron un gran esfuerzo de muchos hombres, de muchas mujeres, al grado de que construían un puente de tablones tanto en Tuxpan como en Santiago, y la primer creciente se los llevaba y entraban los de las canoas e iban río abajo a recogerlos a los puntos donde los arrastraban las poderosas corrientes de las impetuosas avenidas del San Pedro y del Santiago.

También recordarás cuando se construyó la Universidad Autónoma de Nayarit, en tiempos de don Julián Gascón Mercado, mi padre, Félix Torres y Alfonso Llanos, crearon la ACASPEN, y en aquellos camiones acarrearon arena, grava, ladrillo y cascajo para edificarla, nadie se acuerda de eso ¡No le hace! Ahí está la Universidad.

Recuerdo los kilómetros de plata para apoyar la Ciudad de la Cultura y hasta las canchas de la Escuela Secundaria que era el Internado, donde había alumnos de toda la entidad y de toda la región Mercado consiguió el material pero los muchachos contribuimos a llenar las góndolas.

Eso es parte de la historia. Vamos hablando de La Feria de la Mexicanidad, cuando instituiste premios culturales excepcionales

Había un premio que se llamaba Aztlán, y se entregaba a personalidades del mundo de la cultura, lo mismo en Literatura como en la Pintura. Volvemos a Ixcuintla con sus Juegos Forales de tanta tradición, que lograban captar la atención del público en la Plaza de Santiago. Yo estudié el asunto de esa Feria que logró tanto prestigio; cada Jueves de Ascensión íbamos a su baile y a veces a uno que otro en el que alcanzábamos a meternos como se podía; encontré unas explicaciones socioeconómicas, cuando Santiago era el centro la Feria fue muy grande, -era la Costa de Oro- porque también todos los ejidos iban a Santiago, pero con el tiempo estos empezaron a crecer y después también tuvieron sus fiestas, y comenzaron a tener sus festejos propios, y eso le restó presencia de esos ejidos para acudir a Santiago. Y entonces empezaron a darle juego a Sentispac, a Villa Hildago y a la Trozada, y así sucesivamente, y por otra parte, si el Gobierno no apoya esas cosas, no desaparecen pero si se reducen ¿porqué? Por que no son negocio, la cultura en sí no es un negocio, es un derecho y una necesidad y hay que darle más fuerza, hay que regarla –en el mejor de los sentidos-