Señor presidente municipal Pavel Jarero Velázquez, me siento profundamente indignado por la actitud de algunos jefes enquistados en Tránsito Municipal, luego que el pasado sábado agentes de tránsito, junto con personal de la DSPM detuvieron a mi hermano mayor Esteban Castañeda, por una infracción precisamente de vialidad.
Con esto no quiero decir que estoy en contra de que lo hayan detenido, no de ninguna manera, mi hermano mayor andaba en ese momento bajo los efectos del alcohol a bordo de una camioneta Ford, y debido a que frente a la tienda Aurrera, los comerciantes que ahí se ponen a vender desde quesos requesón y panela, hasta elotes asados, pasando por una señora que vende tamales acompañado de champurrado, además a que habemos conductores de vehículos inconscientes que nos vale madre sencillamente estacionarnos a un lado de los mencionados comerciantes ambulantes, haciendo la calle más angosta Y bueno como mi hermano iba tomado pasó por encima del camellón destrozando dos palmas que ahí se encontraban.
Eso obviamente merecía una sanción de parte de la dirección de tránsito municipal, a cargo de Abel Hinojosa Hernández, a quien por conocerlo no de esta administración sino de hace por lo menos 25 años cuando fui inspector de campo en la desaparecida empresa Tabamex, lo malo del caso es que al día siguiente que salió mi hermano de la cárcel donde pagó la multa impuesta, acudió a pagar la multa de tránsito, siendo ahí donde la puerca torció el apéndice trasero, ya que luego de que uno de los jefes no especificó cual por no conocerlos.
El radica en los Ángeles California desde hace 27 años, le hizo las cuentas del gran capitán al cobrar dos palmas jóvenes de ornato, en la suma de 2 mil 100 pesos sin siquiera dar un recibo oficial que indique que los dineros ingresaron a las arcas de la tesorería, caso similar sucedió en la barandilla de la DSPM donde mi hermano por la madrugada pedía que lo dejaran pagar la multa ya que traía el dinero suficiente para cubrir la falta, y aquí otro pequeño yerro, un policía se acercó a la celda llamada la rata diciéndole sé que traes dinero si me autorizas a que me den 300 pesos para pagar tu multa sales libre.
Mi hermano aceptó, pero jamás lo dejaron salir sencillamente el policía del cual se insiste mí hermano, por no tener su residencia en esta ciudad no conoce, con esto queda claro que los verdaderos delincuentes no están en la calle, están en las corporaciones de tránsito y en la DSPM primero porque no es posible que cobren multas sin entregar recibo, y porque haya policías vivales que valiéndose de la necesidad de salir libre por una simple sanción de tránsito, ya que no hubo daños al municipio excepto las dos palmeras jóvenes que fueran cortadas de cuajo por la camioneta Ford, a la cual la raza ya bautizó como la podadora le cobran 2 mil 100 pesos sin otorgar recibo, y segunda por la viveza de algunos policías que piden dinero bajo el compromiso de pago de multa sin otorgar la libertad del detenido, Que nos pasa señor presidente que exigen derechos, pero que no cumplen con la palabra lealtad a la institución.
José María Castañeda
Responsable de la corresponsalía en Santiago
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