Por Óscar Verdín Camacho


De por si con evidente deterioro, muchos de los camiones de transporte público que circulan en Tepic han quedado más exhibidos durante el temporal de lluvias.

Tan sólo en lo referente a los vidrios de las ventanas, hay camiones en los que se carece de ellos, por lo que en su lugar son colocadas bolsas negras de plástico, pegadas con cinta, así como pedazos de cartón.


Ejemplo de lo anterior sucede en la unidad 273, que también trae el número 346 de la ruta R-24 Valles, puesto que en tres de sus ventanas fueron pegadas bolsas de plástico para impedir que penetre el agua de lluvias.

Aunque anomalías como la anterior deberían frenar la prestación del servicio de esas unidades, lo curioso es que eso sucede a la vista de todos, incluidos los inspectores y agentes de tránsito, sin que se ponga remedio a la situación.


En el interior del camión R-24 Valles se presentan otras situaciones que de hecho abundan en más unidades: cables salidos en donde debería haber focos o asientos sueltos.

Pero seguramente el problema mayor se encuentra en el trato que suelen dar muchos operadores a los usuarios. Y es que hay quienes reinician el camino cuando aún no han ocupado algún asiento las personas de avanzada edad, mujeres embarazadas o con niños. Incluso, la marcha con frecuencia se efectúa cuando los pasajeros apenas suben por los escalones de la unidad.


Un inspector de tránsito aceptó la necesidad de que se realicen operativos dentro de los camiones para sancionar a los malos conductores, y no limitarse a efectuar dispositivos para verificar que bajen y suban pasaje en los lugares permitidos.