Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Se habla mucho en la actualidad de la intensa sequía, el furibundo estiaje, las enormes pérdidas de árboles, arbustos y maleza en los incendios de los bosques y los cerros, así como la consecuente matazón de pájaros y animales en las zonas arrasadas por la voracidad de las llamas incontrolables, y el retraso de la temporada de lluvias -que tanto perjudica a la ya tan abandonada agricultura- Pero se omite relacionar el tema con el de la poda de árboles que realizan los encargados de velar por la ecología de las poblaciones, y arremeten contra estos seres vivos condenándolos a desaparecer del planeta, causando graves daños a los conglomerados sociales y a las áreas rurales. Esto tiene que ser controlado por las direcciones supuestamente responsables (federal, estatal y municipal), que deben de objetar las múltiples razones que interponen porque las consecuencias son irreversibles. En el entendido que esas razones son de índole corrupto
Al tocar el asunto de la reforestación tenemos que entender que es una operación en el ámbito de la silvicultura, destinada a repoblar zonas que en el pasado histórico reciente (se suelen contabilizar 50 años) estaba cubiertas de bosque, que han sido eliminado por diversos motivos, a saber:
*Explotación de la madera para fines industriales y/o para consumo, como plantas.
*Ampliación de la frontera agrícola o ganadera.
*Incendios forestales (intencionales, accidentales o naturales).
El término correcto sería forestación.
Esta puede estar orientada a: Mejorar el desempeño de la cuenca hidrográfica, protegiendo al mismo tiempo el suelo, de la erosión. Producción de madera para fines industriales. Crear áreas de protección para el ganado, en sistemas de protección extensiva. Crear barreras contra el viento para protección de cultivos. Frenar el avance de las dunas de arena. Proveer madera para uso, como combustible doméstico, y crear áreas recreativas.
La plantación y la reforestación de las tierras deterioradas y los proyectos sociales de siembra de árboles producen resultados positivos, por los bienes que se crean y por los servicios ambiéntales que prestan.
Como derivados de la actividad de forestación, se pueden desarrollar actividades relacionadas con: Producción de plantas (viveros), y producción de madera, pulpa de celulosa, postes, fruta, fibras y combustible; y se puede combatir la contaminación que hay en la atmósfera.
Además, entre otras graves consecuencias, se puede controlar la obra pública y el urbanismo (desmontes) y la pérdida paisajística.
Las plantaciones y reforestación de las tierras deterioradas y los proyectos sociales de siembra de árboles, producen resultados positivos por los bienes que se crean y por los servicios ambientales que prestan. La siembra de árboles estabiliza los suelos, originan un uso beneficioso y productivo de la tierra que no compite con los usos más productivos; constituye un medio para la absorción de carbono, una respuesta a corto plazo al calentamiento mundial causado por la acumulación de carbono en la atmósfera.
Aquí y en China, nos estamos asando y en lugar de hacer causa común contra los vicios que el urbanismo nos provoca, ahí andamos protegiendo a las depredadoras ambientales más productivas en billetes que en beneficios a la sociedad: las constructoras de inmuebles Control Señores Control Vamos a dedicarnos a luchar contra la contaminación y a mandar a la tiznada todo aquello que la siga causando, así estaremos ayudando a proteger el ambiente que es nuestra propia vida y la de los demás
(Líneas. Tel. 311 158-66-55).