Por: Juan Fregoso
En estos momentos se puede decir que todos los ojos del mundo están puestos en México, y no es para menos, porque faltan escasos quince días para que los mexicanos decidan, al menos teóricamente, quién será el próximo presidente de la República.
La atención de las principales potencias mundiales, sobre todo, Estados Unidos, seguirán paso a paso el desarrollo de los comicios del 1 julio, siempre ha sido así, pero esta vez pondrán un especial énfasis debido a que desde que inició el juego sucesorio comenzó una refriega en contra del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, y que se acentuó con la rebelión de los estudiantes universitarios, que a pesar de que el gobierno, incluso los propio candidatos, han tratado de minimizarlo, no deja de ser una amenaza latente que pone en riesgo el resultado de las elecciones.
Por supuesto que nadie quiere vivir un desenlace violento, todos deseamos que el proceso de elección se lleve a cabo en un marco democrático, en donde sea el pueblo el que elija libremente a sus gobernantes, que el elector pueda emitir su voto sin coacción alguna por el candidato de su preferencia, si se respeta este postulado no habrá problemas, sin embargo, ha sido una constante que en todas las elecciones hay inconformidades y desde este punto de vista queda la sombra del fraude en el candidato perdedor, queda el fantasma de la violencia, de la agresión, de los enfrentamientos entre simpatizantes o seguidores de un candidato determinado.
La historia es un fiel testigo de que siempre ha sido de esta manera, tal vez por ello, Leonardo Valdés Zurita, Consejero Presidente del IFE, ha externado desde ahorita su preocupación por el desarrollo de las elecciones, tomando como premisa los enfrentamientos y connatos de violencia suscitados en las campañas políticas. La preocupación de Valdés Zurita es tanta que está haciendo un llamado a la serenidad lo mismo a los candidatos que a los partidos, militantes y simpatizantes en vísperas del proceso electoral.
Más aún, la autoridad competente en materia de elecciones insta a los candidatos a que suscriban un pacto de civilidad, evidentemente con el fin de que se comprometan a respetar el resultado de la voluntad expresada en las urnas. Además, el IFE ve con preocupación las situaciones de confrontación que pudieran empañar la última etapa del proceso electoral, y tiene razón de estar preocupado, porque el escenario político electoral ha dibujado un cuadro nada halagüeño desde las protestas estudiantiles; se ha dicho por algunos medios oficialistas que detrás del movimiento #Yo soy 132 están algunos personajes que buscan desestabilizar al país, pero sea cierto o no, el problema ya existe y de no respetarse la voluntad ciudadana la burbuja de la rebelión puede estallar, porque la mecha del descontento social se encuentra al rojo vivo, de ahí que todos estamos obligados a impedir que se encienda el país.
En este contexto, cabe mencionar una parte de interesante nota publicada por The New York Time, en cuya cabeza resalta en cualquier otro país, Enrique Peña Nieto estaría acabado.El diario neoyorquino precisa que las críticas lanzadas hasta ahora a Peña Nieto, aspirante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Verde, bastarían para derrumbar a cualquier candidato en las encuestas. Aquí en México no.
Y entre cosas, el diario estadunidense indica que el candidato (priísta) ha resistido anuncios espectaculares que hacen referencia a situaciones familiares, así como titulares de prensa publicados casi todos los días que revelan presuntos actos de corrupción contra funcionarios de alto nivel del PRI.
Pero, el aspirante priísta ha sorteado anuncios televisivos en su contra, así como marchas de estudiantes que protestan contra su candidatura.
El rotativo, apunta que pese al bombardeo, Peña Nieto sigue siendo el favorito para ganar las elecciones presidenciales del 1 de julio, con un amplio margen en la mayoría de las encuestas y con un aire de invencibilidad. The New York Time consideró que su aire de inevitabilidad quedó de manifiesto en el segundo y último debate de los cuatro candidatos presidenciales, durante el que, en el tono y la cadencia de un presidente, prometió un mejor futuro para México.
No es casualidad que algunos de los recientes comerciales televisivos de Enrique Peña Nieto lo muestren rodeado de bulliciosas multitudes, como una estrella de rock. Su mensaje: él es el ganador y México pude ser también un ganador, se lee en la nota del corresponsal Randal Archibold.
Y señala que Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la izquierda, no ha logrado encontrar un mensaje que noqueé a Peña Nieto y que lo catapulte a él en las encuestas, y que Josefina Vázquez Mota no ha podido convencer con su mensaje de cambio tras 12 años de gobiernos del PAN.
El influyente diario estadunidense de alguna manera tiene razón, pero parece no darle mucha importancia a otros episodios que se han dado en México, evidentemente en torno a Enrique Peña Nieto. Soslaya, por ejemplo, los señalamientos publicados por diario británico The Guardian, ya de sobra conocidos por todos los mexicanos, es decir, el descarado contubernio del candidato priísta con Televisa. Tampoco toma en cuenta el equipo de campaña peñista, conformado en su mayoría por políticos corruptos, como el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, José Córdoba Montoya, a quien se le achaca el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta; los presuntos nexos con el narcotráfico del ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington Rubalcaba, el enriquecimiento ilícito de Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila, entre otros negros personajes que rodean al candidato del tricolor.
Así pues, la prensa extranjera—particularmente la estadunidense—sospechosamente no menciona los roces que se dieron entre el presidente del Comité Ejecutivo Nacional de PRI, Pedro Joaquín Coldwell y el senador Manlio Fabio Beltrones, quienes al advertir la caída de Peña Nieto, contemplaron la posibilidad de un cambio de candidato, a lo que se opuso el mexiquense, argumentando que ya no había tiempo, y en efecto, ya no hay tiempo para sacarlo de la jugada, lo que hay que esperar es la reacción de la sociedad mexicana ante la tozudez del candidato de Televisa, y por lo que se ve, también de Estados Unidos.
Con todo, no se puede ignorar que Enrique Peña Nieto se encuentra en el filo de la navaja, ciertamente se encuentra en la cresta de las encuestas, aunque no como antes, porque son pocos los puntos que lo separan de su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador, y es ahí donde reside su punto de vulnerabilidad, porque a escasos días del proceso electoral puede haber un viraje que cambie el rumbo de las elecciones y esto lo saben los propios priístas que tienen muy presente la consigna de los universitarios de que si hay imposición, habrá revolución, pero esperemos que se respete el voto ciudadano, esperemos que la elección se realice en forma democrática y transparente, ya que sólo así podremos evitar, no precisamente una revolución armada, pero si una revuelta social que en nada ayudaría al fortalecimiento de México, sino que lo llevaría a una debacle de impredecibles consecuencias.