José María Castañeda

SANTIAGO.- Donde estuvo a punto de llegar la sangre al fuego fue en el patio del depósito los Agaves propiedad del Ingeniero Manuel Magaña, luego de que parroquianos –hombres y mujeres- que le rendían culto al dios Baco, comenzaron a proferirse unos a otros palabras obscenas, por lo que fue oportuna la presencia policiaca en el lugar luego que fueran alertados por el atento barman antes que se suscitara una batalla campal.

Todo comenzó a las 20:55 horas cuando en los Agaves como ya es costumbre ingerían bebidas embriagantes una veintena de personas sin que autoridad alguna les llamara la atención pese a que el depósito carece de permiso para vender cerveza abierta, es decir no tiene permiso para vender cerveza y que se ingiera en el lugar, sin embargo conociendo la influencia del Ingeniero Saldaña, este se pasa por el arco del triunfo el reglamento de policía y buen gobierno, y continuaba vendiendo cerveza a quien así lo solicitaba para su ingesta en el lugar.

Para eso es el poder aseguran que dice Magaña, cuando comenzaron a discutir al parecer por la presencia de dos féminas que se encontraban en el lugar Alejandro Ledesma Sánchez de 25 años de edad con domicilio en calle Limón número 2 de la colonia la Quinta, Angelina Bonilla Preciado de 47 años de edad, Rubén Valenzuela Armas de 50 años de edad ambos con domicilio en Juárez 168 de la colonia Juárez, Héctor Javier Navarro Rivera de 34 años de edad con domicilio en Constitución número 23 de la colonia Juárez, Blanca Arvizu preciado de 39 años de edad con domicilio en calle bordo número 291 de la colonia Cuauhtémoc, Lucio Rodríguez Arvizu de 22 años de edad con domicilio en calle Cuauhtémoc número 169 de la colonia del mismo nombre y Roberto Márquez Rosales de 34 años de edad con domicilio en calle Andador Colima número 11 de la colonia los Fresnos de la capital del estado.

Estas personas al sostener un fuerte altercado entre todos bajo la ingesta de las alcohólicas bebidas amenazaban con enfrascarse en una batalla campal cosa que afortunadamente no ocurrió, debido a la oportuna intervención de la policía municipal, sin embargo es necesario que de una buena ves el jefe de fiscales asuma su responsabilidad y es que cada que acude el reportero de esta editorial dice que ahora si va a actuar y que va a llegar a la clausura de algunos establecimientos que violenten el reglamento de venta de alcohol en el municipio, pero todo hace creer que la cuota que le hace llegar vía fiscales el Ingeniero Magaña, es bastante generosa al extremo de no actuar en consecuencia habrá que ver primero al secretario del ayuntamiento y de ser necesario al presidente municipal, no se puede vivir en la impunidad.