José María Castañeda
SANTIAGO.- La irresponsabilidad de algunos jóvenes a la hora de conducir sus motocicletas muchas de las veces terminan en desgracias que marcan a las familias de por vida, tal es el caso de Jorge Humberto Hernández Juárez de 20 años de edad quien por levantar su motocicleta en una sola llanta perdió el control de la misma impactándose contra un poste del alumbrado público resultando seriamente lesionado.
Pero vayamos por partes la mañana de ayer al andar haciendo la entrega de nuestros periódicos de Gente & Poder a nuestros suscriptores al recorrer el boulevard que conduce a la carretera internacional número 15 vimos a un grupo de personas que rodeaban a un joven que se encontraba a un lado de la cintilla asfáltica atendido por dos policías municipales mientras que a un costado del lesionado se encontraba una motocicleta tipo turismo 125 CC, Jorge Humberto, quien se dolía del abdomen donde presentaba huellas de haber sido en esa parte media donde recibió el golpe al chocar contra el poste del alumbrado por lo que angustiados los presentes requerían de urgencias la presencia de la ambulancia de la Cruz Roja, para que lo trasladaran a recibir atención médica.
Algunos propietarios de negocios del rumbo al pedir el reportero explicación sobre la causa del accidente de Hernández Juárez, señalaron que todo se debió a la imprudencia del joven de oficio mecánico, ya que venía reparando la motocicleta desde la altura de la clínica del Seguro Social, y que fue debido a que un autobús al terminar de bajar pasaje en la mencionada clínica del IMSS, al incorporarse el pesado camión de pasajeros al carril provocó que el intrépido motociclista se descontrolara ocasionando que este se abalanzara contra el poste del alumbrado ocasionando además de las lesiones en su abdomen, daños materiales para la unidad de dos llantas y para el poste del alumbrado ya que la luminaria debido al impacto se despegó de su base estrellándose en el asfalto. Nosotros una vez que recabáramos los datos y que tomáramos algunas gráficas del accidente retomamos nuestro andar, no sin antes cavilar sobre la gran cantidad de accidentes que se pueden evitar, si nuestra juventud fuera menos intrépida obre dios.