Por: Juan Fregoso

El pulso ciudadano revela que los candidatos del PRI, tanto al senado de la república como a la diputación federal, por lo menos en la zona norte, no son bien vistos. A Manuel Humberto Cota se le reprocha que durante su gestión como diputado nunca tuvo la atención de volver a recorrer los municipios de Acaponeta, ni de Tecuala, a pesar de que cuando en su calidad de aspirante prometió que de ganar las elecciones estaría en permanente contacto con estos pueblos, para atender sus problemas, pero el tiempo pasó y al ahora candidato a ocupar una espacio en el senado se le olvidaron sus promesas, porque jamás volvió ni siquiera a darle las gracias a la gente que le dio su voto, sólo ahora que intenta nuevamente colocarse en el senado.

Sin duda, el rechazo de la gente pudo sentirlo Cota Jiménez cuando en días pasados estuvo en esta ciudad para pronunciar un discurso plagado de mentiras, igual que como cuando buscando el voto que lo llevaría a la diputación federal. Cota no puede negar que aun con el acompañamiento de una banda musical no logró reunir ni siquiera a quinientas personas, con todo y que el contingente estuvo conformado por algunos funcionarios públicos, este dato evidencia que Manuel H. Cota no logró prender el ánimo de los acaponetense, los cuales ya reunidos en la plaza principal comenzaron a dispersarse, por lo que el aspirante a senador se vio obligado a pronunciar su discurso—sus propuestas, dijo—ante una contingencia poco nutrida. Por tanto, como político experimentado debió entender el mensaje que le enviaron los acaponetenses, que con su indiferencia le expresaron claramente que no están de acuerdo con su postulación, es decir, el pueblo no hizo más que devolverle la moneda.

Pero en ese evento, el que más habló fue el candidato a diputado federal, Juan Manuel Rocha Piedra. Este señor habló tanto que finalmente no dijo nada, pues utilizando su clásico lenguaje cantinflesco se perdió en el hilo de su propio discurso, si así pudiera llamarse a la sarta de torcuatadas que expresó en ese acto. No cabe duda que Rocha Piedra no tiene idea de lo que dice, con todo y erguirse como el Mesías de los campesinos a quienes promete sacarlos del atraso ancestral en que en que se encuentran, pero si no lo hizo cuando fue dirigente de éstos, cuando—se supone que los tenía cerca—es absurdo que ya estando en la Cámara de Diputados, lejos de ellos, pueda hacer algo por los hombres del campo, aun cuando este señor promete que les bajará recursos para fortalecer al campo, nadie mejor que él sabe que todo esto es pura demagogia que tiene como propósito ganarse el voto verde.

Hasta hace poco, todo hacía presumir que los candidatos priístas iban directo a un fracaso rotundo. Sin embargo, el desorden suscitado recientemente al interior del Partido Acción Nacional, cambió radicalmente el escenario político electoral. La desfachatez de la regidora con licencia, Rosa Guillermina Dueñas Joya, contribuirá indudablemente al triunfo de los aspirantes del tricolor, los que antes transitaban por el camino sinuoso de sus campañas políticas, ahora gracias a la torpeza de la hoy candidata a senadora, el PRI se fortalece y, no me cabe la menor duda, que sus candidatos se alzarán con la victoria el próximo 1 de julio.

Este columnista no se explica cómo una persona como Rosa Guillermina Dueñas, llegó a ocupar una regiduría, pues salta a la vista que de política no tiene nada, salvo una marcada sumisión al grupo Álica encabezado por los Echeavarría-García, según refiere en su columna, el periodista Jorge González González, quien en la edición del lunes 16 de abril, desnuda la perversa personalidad de esta señora. Jorge González reproduce con precisión las brillantes palabras de la candidata del PAN al senado, al referirse a la renuncia de Ivideliza Reyes Rodríguez: Mi tarea fue sacar a Ivideliza Reyes con su gentedesde el pasado mes de marzo el CDE del PAN en Nayarit, por indicaciones de Martha Elena García, ya tenía el tamal amarrado para apoderarse de los puestos, y así desplazar a Ivideliza Reyes y a sus seguidores.

Y abunda: Mi partido me lo pidió desde tiempo atrás; me dijeron que lo había solicitado doña Martha y así tenía que ser, debido a que ya estaba la propuesta para la diputación por el tercer distrito, por lo cual lo hice en tiempo y forma; donde manda capitán, no gobierna marinero ()Y en el colmo del cinismo, dijo: ya saben ustedes cómo son estas cosassiempre he estado bajo las indicaciones de doña Martha y de Toño Echevarria, ellos son los ‘capitanes’ en el PAN. Tampoco me interesa que mi partido llegue dividido a la contienda electoral, lo importante era sacar a Ivideliza y a todos sus seguidores, esa fue mi tarea. Me tocó sacarla de la contienda por indicaciones de Martha y Toño, soy mujer de palabra. Hasta aquí lo escrito por el periodista, Jorge González, porque da asco reproducir las demás sandeces de esta señora, que en opinión de este columnista debería ser enviada a un centro psiquiátrico, ya que su conducta revela una personalidad más retorcida que un cigüeñal, y que de llegar al Senado—Dios, nos guarde—no haría más que puras estupideces; no seguiría sus ideales, si es que los tiene, sino las consignas de los dueños del PAN, es decir, de Antonio Echevarría Domínguez, un sujeto que se caracteriza por su gran afecto a Baco, por llevar una vida dispendiosa de la cual se enorgullece malsanamente, como si con ello quedara bien con el pueblo nayarita.

Toño Echevarría, el patrón de la perturbada mental de Rosa Guillermina, cuando fue gobernador del estado, realizó el gobierno más corrupto de que se tenga memoria. Su nefasto gobierno, pomposamente llamado del cambio, también se distinguió por la represión más inhumana. Recuérdese que siendo el titular del ejecutivo emprendió una feroz cacería en contra de luchadores sociales, tal fue el caso del profesor Arturo Romano Casillas y Óscar Nava Flores, que en ese entonces pugnaban por la homologación de la tarifa eléctrica, luchaban porque se aplicara en la zona norte la misma tarifa que en el estado de Sinaloa, donde es más barata. No pudieron lograr su cometido, ya que el sátrapa de Toño Echevarría, a base de artimañas los engañó y finalmente los encarceló durante varios años, y aunque lograron obtener su libertad, Romano y Nava fueron obligados por el toñismo a abandonar su terruño, es decir, fueron expatriados vergonzosamente por órdenes del dipsómano jefe de Rosa Guillermina, para la cual es un orgullo, lo mismo que doña Tiliches, según se desprende de sus declaraciones.

Pero no solamente los luchadores sociales fueron víctimas del déspota de Antonio Echevarría, también lo fueron algunos destacados periodistas, pues si algo tiene don Cocacolo, es un acendrado temor a la crítica constructiva. Y uno de sus críticos más acérrimos y puntilloso, fue el extinto Édgar Arellano Ontiveros, quien durante el gobierno toñista, fue perseguido como si se tratara de un criminal, sólo por que tuvo el valor de señalarle su yerros, sus arbitrariedades, sus descarados robos que cometió cuando ostentaba el poder. El gobierno tiránico de Toño Echevarría no descanso hasta encarcelar al destacado columnista, no le importó que éste estuviera enfermo, lo mantuvo en prisión hasta que le dio la gana, al fin la justicia se impuso, y don Édgar fue liberado.

Hago esta remembranza porque es una vergüenza que la hoy flamante candidata a senadora, Rosa Guillermina Dueñas, reconoce pertenecer a este estirpe de dictadores que aún quieren volver al poder político. Y por eso, sostengo que los candidatos del PRI, a la senaduría como a la diputación, ganarán holgadamente las elecciones de julio. Guillermina, como muchos otros siervos de los Echevarría-García, se irán por el caño de la inmundicia, porque ese el lugar que le corresponde.