Por: José Ma. Narváez Ramírez.

La gran mayoría de la gente en México, no está de acuerdo con el desarrollo de las campañas políticas que buscan enquistar en las curules a un buen número de individuos que luchan a brazo partido Pero por el botín que representa el triunfo En especial la obtención del voto para la Presidencia de la República, que representa el pedazo más grande del pastel. Los únicos que se arriman a los mítines llamados de apoyo candidatero, son los asalariados del gobierno, los parientes, los barberos, los acarreados, los que no tienen nada más que hacer, y los que jalan por el señuelo ofertado a cambio de conseguir un puesto, sin saber que van a morir engañados.


Anteriormente (después de la derrota del PRI por el PAN), con la llegada de Vicente Fox a la silla de Los Pinos, este vendedor de zapatos pudo seguir, -como el burel en la fiesta de los toros: el trapo- con el que aquellos venían defendiendo a capa y espada para continuar con la depredación del suelo mexicano; y el éxodo de los trabajadores de nuestra tierra a los Estados Unidos se hizo más imperioso; ahora, con la clásica patada por las nalgas que propinaron los primos a los que se partieron el lomo por ganar un sueldo que nunca soñaron obtener –por su trabajo duro y sostenido sufriendo vejaciones sin nombre-, algunos alcanzaron a regresar a su lugar de origen en donde encontraron que los funcionarios públicos se clavaron, -y se siguen robando impunemente-, no solo el dinero sino también el petróleo, las tierras y todos los valores que representan el cumplimiento de las promesas de campaña, y ahora se han apoderado de los puestos públicos autorizándose –por ley- sueldos estratosféricos, producto del pago de impuestos de un pueblo sometido a la voluntad de unos cuantos. Y el saqueo continúa impertérrito.


Un dinero que debería ser sagrado y no utilizado para llenar los insaciables bolsillos de los funcionarios, no tontamente tirado a la basura (en millones que tanta falta le hacen a una nación pobre) sufragando las campañas politiqueras, que mantienen a tanto huevón.


No conforme con el fomento y la explotación del vicio (como el alcoholismo y la corrupción en la venta de drogas, la prostitución y el proxenetismo), –involucrando a las autoridades por la tentadora conveniencia de intercambiar la repartición de las altas ganancias-), el vergonzante reparto de puestos públicos quedó en un lugar secundario pero perfectamente controlado por los politiqueros que se escudan en partidos dizque políticos, tapándose con la misma cobija de traición y engaño a los domeñados, que no se pueden defender por ningún flanco.


El cacareado haz familiar que tanto pregonan y supuestamente defienden, está siendo pisoteado desde los tiempos en que se empezaron a ir los padres y los hijos de familias mexicanas al norte, y los que se acomodaban, desde allá mandaban lo poco que les sobraba al resto del grupo, que poco a poco se fue mermando encandilado por el sueño americano que ahora se ha convertido en un triste despertar. Vuelven los apochados mexicanos picados de gringo y se encuentran con que la miseria sigue en crescendo, al nunca apoyar el gobierno a los campesinos Convertida su patria en el país del nunca jamás, al tenerla sometida, sin empleo, sin educación, sin salud, sin sueldos decorosos Tal y como pasaba cuando ellos decidieron ir a seguir a los primeros que abandonaron a sus familias y a su México querido, para ganar las carretadas de dólares.


Esto es a grosso modo lo que tiene a la gente inconforme, enfadada, acalambrada, apendejada, encabronada, por la insulsa demagogia utilizada por la misma casta politiquera en otra campaña millonaria, que con el apoyo de las mismas autoridades federales, estatales y municipales, prosigue el devastador despojo rapiñero.


Lo que quiere decir, que no volverá a salir un nuevo adalid al estilo de Colosio, porque se lo echan los herederos del poder chueco; tendrá que venir un candidato que dignifique a los mexicanos y que utilice el gane para defenderlos de estos chupópteros que no tienen llena. Que les diga que ya estuvo bueno y que hay que dejarlos que se repongan y agarren sangrita para que no se acaben a la gallina de los huevos de oro Que más bien ahora son de plata


La quimera es: Un candidato patriota que haga respetar nuestras leyes y honre a su suelo, como una vez aquellos hombres que se levantaron contra la tiranía, la echaron abajo con palos y piedras.


Tiene que salir de alguno de los tres: Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador o Enrique Peña Nieto: El que quiera reivindicarse con México y demuestre que por sus venas corre la verdadera sangre de nuestros próceres, de nuestra raza de bronce.

Control Señores Control Nada más esto se ocupa. Háganlo, si logran apaciguar su avaricia desmedida y su desmedido apetito de ambición. Así cumplirán con su país y con sus conciencias. Si no, sígannos matando de hambre y explotación, entre jingles y frases demagógicas de campaña y pitorreos de quienes las escuchan. A ver cuánto les dura el pinche gusto


Líneas. Tel. 311 158-66-55).