Por Óscar Verdín Camacho

Más allá de las declaraciones rendidas ante un agente del Ministerio Público, en las que aceptaron su participación en los homicidios de una pareja de novios, estudiantes ambos, y más allá de las declaraciones ante el Juzgado Cuarto Penal, en las que negaron relación con los hechos, la consignación de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en contra de Emmanuel Tello Santoyo, Jorge Antonio Gómez Hernández y Édgar Leonardo Medina Cisneros tendría un despiste grande: la presunta omisión para divulgar una prueba química practicada en las manos, a los tres, a fin de conocer si alguno de ellos dio resultado positivo, indicio de que habría disparado un arma de fuego.
En las constancias que obran en el respectivo expediente penal, no sólo no habría constancia de esos estudios sino tampoco de que el agente del Ministerio Público los hubiera solicitado a la dirección de Servicios Periciales de la propia PGJ, a pesar de que las muertes de Aurora Guadalupe Segura Verdín y Jesús Leopoldo Torres Hernández fueron a balazos.
Por el contrario, ese estudio químico –conocido como prueba de rodizonato de sodio- sí fue practicado a los ahora occisos y en ambos casos el resultado fue negativo.
El sábado 24, un día después de que los acusados rindieron declaración preparatoria, un perito particular realizó la citada prueba química a Édgar Leonardo Medina Cisneros, El Pingüino, a propuesta de su defensor particular. El resultado fue negativo en ambas manos.
En el caso de Édgar Leonardo, la prueba que debió efectuarse en la PGJ cobraría mayor relevancia puesto que, según las declaraciones ministeriales, habría sido él quien disparó contra la pareja durante la madrugada del lunes 19, en un callejón del INFONAVIT Los Fresnos.

SUS DECLARACIONES

El viernes 23, en una audiencia pública, funcionarios del Juzgado Cuarto Penal dieron a conocer las declaraciones ministeriales, rendidas por los detenidos.
Según la narración, los tres habrían ingerido bebidas alcohólicas y consumido drogas horas antes de los asesinatos, circulando a bordo de un automóvil que Emmanuel Tello, El Mané, previamente había robado. Éste, además, llevaba en el carro una pistola calibre 22.
Más tarde, sin bebidas y sin dinero, El Mané les propuso asaltar y detuvo el vehículo cerca del referido callejón -que une a las calles Juanacatlán y Cora-, ingresando al mismo, donde sorprendió a la citada pareja. Ahí habría tenido un altercado con Jesús Leopoldo, por lo que Édgar Leonardo tomó la pistola del carro y sin mediar palabra se aproximó para disparar contra los muchachos.
De acuerdo con la narración ministerial, Jorge Antonio Gómez Hernández, El Coki, en todo momento permaneció en el carro y únicamente escuchó los disparos.
Pero esas declaraciones, el viernes 23 fueron negadas, salvo por Gómez Hernández, quien a propuesta de su abogado rendiría su declaración judicial por escrito.
Ante el Juzgado Cuarto, Emmanuel Tello y Édgar Leonardo Medina dijeron haber sido torturados para que se declararan culpables.
Medina indicó haber sido detenido el lunes 19 al mediodía, mientras trabajaba en una granja agropecuaria, pero liberado por la noche. Y su segunda y definitiva captura ocurrió el miércoles por la mañana, cuando se dirigía a trabajar.
En su declaración del viernes 23, Medina pidió al personal del juzgado que se le practicaran estudios en las manos para que verificaran que él no había disparado arma alguna.

LA PISTOLA, UNA INCÓGNITA

Respecto a la pistola calibre 22 utilizada en los asesinatos, su paradero es una incógnita. En la declaración ministerial, El Mané indicó haberla comprado en mil 500 pesos a una persona a la que no conoce, en la colonia 2 de Agosto cerca de las vías del tren, y que después de los homicidios la vendió en Compostela a un sujeto al que tampoco conoce, por el mismo precio.
En la diligencia del viernes tampoco se hizo referencia al destino final que tuvo el auto presuntamente robado, en el que circulaban los tres detenidos.
El próximo jueves 29, el Juzgado Cuarto Penal decidirá la resolución de término constitucional sobre el asunto, y es casi un hecho que les será dictado auto de formal prisión por el delito de homicidio calificado.
Después, seguramente vendrán los juicios de amparo.