Por Óscar Verdín Camacho
El ex gobernador Ney González Sánchez no ha solicitado licencia como notario público, función a la que regresó al finalizar su encargo como titular del Poder Ejecutivo, en septiembre pasado.
Sin embargo, la licencia posiblemente la requiera cuando inicie la campaña de Beatriz Paredes Rangel como candidata del PRI al gobierno del Distrito Federal, a quien apoyará, según ha divulgado el propio ex gobernador.
En las últimas semanas, al interior de Palacio de Gobierno se ha cuestionado si González está cumpliendo con la ley en la materia. Según fue explicado, cuando un notario público no solicita licencia, su suplente –en el caso de Ney es su hija Rosario González Mejía- no puede actuar, pero si lo hace, la respectiva documentación carece de valor y puede ser impugnada en los tribunales. Una falta de ese tipo generaría una amonestación.
Normalmente es la dirección del Notariado quien puede detectar esas irregularidades, durante las visitas de revisión.
Se indicó que generalmente cuando un notario está fuera de sus oficinas algunos días, lo que hace es detener la firma de documentos hasta su regreso. Normalmente –fue apuntado- los notarios solicitan que sus suplentes o asociados cubran sus ausencias cuando se trata de más de dos semanas.
Según se conoce, hay funcionarios que solicitan que la notaría número 30 sea revisada por la dirección del Notariado para verificar si se está cumpliendo con el ordenamiento legal.
Actualmente, los notarios Javier Germán Rodríguez Jiménez y Lucas Vallarta Chan cuentan con licencias, debido a que el primero, oficialmente continúa siendo procurador General de Justicia –aunque tiene un permiso-, mientras que Vallarta es subsecretario jurídico del Gobierno del Estado.
Los datos recogidos indican que Ney González esperaría que se cumplan al menos seis meses desde que regresó a la notaría para solicitar una nueva licencia.
Durante su gobierno, González Sánchez impulsó reformas a la Ley del Notariado que le beneficiaron directamente, como el hecho de que las notarías pudieran seguir abiertas –a través de asociados o suplentes- aunque sus titulares ocupen cargos públicos, como fue su caso, o bien el que los notarios puedan proponer a sus suplentes, pasando por encima la experiencia de muchos abogados que por años han trabajado en notarías.
Por ello no resulta casualidad que en septiembre pasado, poco antes de entregar el cargo, González tomó protesta a siete nuevos notarios públicos que días anteriores apenas habían sido propuestos como suplentes por otros notarios.
A la Ley del Notariado le faltan algunos candados, indicó un funcionario cuestionado.
Y es que prácticamente sólo pueden llegar o familiares entre si, o los amigos.