La salud materno infantil tiene como propósito lograr óptimas condiciones de salud de la madre y del niño, a través de la aplicación de medidas tendientes a fomentar los factores que les son favorables y disminuir o suprimir los nocivos. La atención materno infantil es uno de los aspectos más importantes de la salud pública, por dirigirse a un grupo muy vulnerable.

La mortalidad materna en México sigue siendo elevada debido principalmente a toxemias del embarazo, infecciones y hemorragias. Asimismo, la mortalidad infantil significa un 20% del total de las defunciones, siendo que el grupo de menores de un año sólo representa el 3% del total de la población.

Áreas de la atención materno infantil.
La atención materno infantil suele dividirse en 4 áreas: preconcepcional, prenatal, parto y puerperio, y postnatal.

Área preconcepcional se refiere a acciones que se realizan en relación con la salud, antes de la concepción, con objeto de orientar y preparar a la pareja para que la fecundación se lleve a cabo en las mejores condiciones de salud. Imparte consejos sobre planificación familiar y proporciona el servicio respectivo en caso necesario. Asimismo atiende problemas de esterilidad y proporciona orientación sobre la estructura y funciones de la familia. Dentro de las actividades de este servicio se incluye examen médico prenupcial, o mejor dicho Preconcepcional, sobre todo para descubrir padecimientos que puedan ser transmisibles y no transmisibles, que puedan condicionar enfermedades hereditarias y congénitas, así como problemas mentales y de farmacodependencia.

Área prenatal comprende los cuidados a la salud de la madre y del producto desde la concepción hasta el nacimiento, con el propósito de disminuir la mortalidad de ambos seres, y pugnando porque el producto nazca en condiciones óptimas de salud. Se comprenden exámenes de laboratorio y médicos. Durante la vigilancia materna se registra sistemáticamente el peso, la presión arterial, pulso, temperatura, movimientos fetales, posición del feto. Se buscan signos y síntomas que pudieran manifestar alguna anormalidad, a fin de establecer el diagnostico y tratamiento respectivos. Se proporciona orientación sobre alimentación balanceada y completa, vestido holgado, zapatos con tacones bajos, ejercicios sobre todo caminata, evitar ejercicios bruscos o de alto impacto físico para la paciente sobre todo en el ultimo trimestre del embarazo, dormir 8 horas de sueño, baño diario, no realizar duchas vaginales, disminuir las relaciones sexuales y utilizar posiciones adecuadas sobre todo en los últimos tres meses del embarazo, higiene mental (evitar tensiones y favorecer la integración familiar), informar a la paciente sobre el evento obstétrico y prepararla para que el parto se realice en las mejores condiciones.

Área de atención del parto y puerperio: de preferencia esta atención debe ser proporcionada por el personal profesional. El 55% de los partos en el medio rural y el 100% en las pequeñas comunidades son atendidos por parteras empíricas, las cuales son necesarias desde el punto de vista económico-cultural y por la dispersión de la población en miles de dispersas localidades. Ante la imposibilidad de desplazarlas por el personal profesional, es conveniente darles adiestramiento, sobre todo en relación a los signos de alarma (principalmente hemorragias, edema, antecedentes patológicos y partos complicados), aseo de manos, desinfección de instrumentos que usen, y sobre lo que no deben de hacer (tactos vaginales, maniobras para cambio de posición del producto, uso de fármacos inductores del parto), así también como cuidados a la madre en el puerperio y durante la lactancia, y los cuidados del recién nacido (aseo, alimentación, sueño, protección de su salud).

Dentro de las metas establecidas por las Naciones Unidas para el año 2015 está la reducción en dos terceras partes de la mortalidad materna. En México, en el 2005 la mortalidad materna por 100,000 nacidos vivos fue de 50.

Atención infantil.
Convencionalmente la infancia comprende: el periodo neonatal del nacimiento a los 27 días; el postnatal de los 28 días a menos de un año; el prescolar de 1 a 4 años de edad y el escolar de 5 a 14 años. El niño en general, pero sobre todo en el primer año de vida requiere atención especial porque durante este periodo presenta los mayores riesgos de muerte, principalmente por enfermedades infecciosas respiratorias e intestinales y genéticas.
El promedio del peso del niño (a) al nacer en México es de 3000 gramos y una talla de aproximadamente 50 centímetros de largo. A los 4 meses se duplica su peso y al año lo triplica.
Con el fin de vigilar el crecimiento desarrollo, el niño debe ser examinado mensualmente durante el primer año y cada 2 a 6 meses en la edad prescolar. En especial también se realizara por orden los esquemas de vacunación pertinentes. Debido al tétano del recién nacido, es importante adiestrar a las parteras empíricas sobre la debida curación de la herida del cordón umbilical (una gasa con agua oxigenada) para evitar esta grave enfermedad.
A la madre debe enseñársele a prepara con la higiene necesaria los alimentos que se vaya incorporando a la dieta del niño; asimismo, protegerlo contra infecciones respiratorias, evitando el contacto con enfermos, el hacinamiento, y protegiéndolo de cambios bruscos de temperatura.
Después el primer año de vida, el niño ya debe comer tres veces al día, prácticamente cualquier tipo de alimento. En la etapa escolar, uno de los principales aspectos es la orientación a la madre sobre el control del esfínter anal y vesical, y las relaciones de la familia con el niño, propiciando su favorable desarrollo mental. Al empezar a gatear y caminar, y en la edad prescolar es necesario vigilarlo, para evitar accidentes, cuidar las cosas que se lleva a la boca. Proteger y abrazar al niño es importante para su desarrollo emocional, especialmente durante la lactancia. Ante cualquier situación de emergencia acudir con su medico de confianza o al servicio de urgencias, es de suma importancia no automedicar a su hijo.

La frase:
El único amor perfecto en este mundo es aquel del padre por su hijo.
Enzo Ferrari

Un cordial saludo:
Dr. Salvador Parra O’Connor.
Correo electrónico: chava_777@hotmail.com
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