Por: Fernando Gutiérrez Meza
Varios camiones del servicio público traen consigo la leyenda Justicia para Daniel, en alusión al chofer del servicio público asesinado a manos de la Policía Judicial, que supuestamente lo confundieron con un sicario, lo que significa que las autoridades no investigan y sus acciones las realizan al aventón, a pesar que mucho se cacarea que exigen carrera y nivel superior para ingresar a las filas de las corporaciones.
Seguro que los jefes policiacos responsables de la seguridad en los 20 municipios de que se compone Nayarit, ni siquiera saben que los camiones del servicio colectivo traen consigo esa leyendas de Justicia para Daniel, esos personajes de verde ni siquiera son de nuestra entidad, vinieron dizque a cambiar las cosas, perola realidad todo sigue igual como dice la canción.
La ciudadanía en general se encuentra desconcertada de la situación que priva en materia de seguridad pública, al considerarse a Nayarit entre las 13 ciudades más intranquilas del mundo, ya no del país, factor lamentable, esa cuestión en vez de ayudar a generar certeza a los empresarios ocasiona lo contrario, ahuyenta la inversión no solamente local, sino de cualquier índole.
Los militares que llegaron a los cargos tanto estatales y municipales muchas expectativas crearon en torno a su trabajo, pero hasta el momento los resultados no se ven por ningún lado, por el contrario, desde que obtuvieron esos puestos no han cesado semanal o trisemanal los asesinatos tanto de grupos de bandas delictivas, así como de que de gentes inocentes como el caso de Daniel el camionero del que piden justicia.
No es por justificar a Daniel que -epd-, debido que muchos choferes del servicio público no son bien queridos por la ciudadanía por la manera de conducirse, pero se trata de un ser humano que murió de una forma indefensa, pues todo mundo sabe cómo se comportan los agentes policiacos de cualquier nivel, que creen que por el hecho de traer charola y arma de fuego todo mundo tiene la obligación de someterse a sus caprichos, bueno en el caso de ciudadanos comunes, porqué con quien andan mal hay versiones que hasta se cuadran, para muestra cientos de carros que circulan aparentemente con libertad sabedores en tránsito y en las corporaciones de quienes son, inexplicablemente nadie molesta a los conductores
Hablando de Daniel del que piden justicia sus compañeros choferes, fue asesinado y eso se denomina HOMICIDIO CALIFICADO, según lo marca el artículo 317 del Código Penal de Nayarit, que refiere que comete el delito de homicidio quien priva de la vida a otro.
Mientras eso sucedió la madrugada del miércoles en la zona de la Cantera, los encargados de las corporaciones estatales se mantienen mudos, hasta el momento no han dicho nada del asunto, lo que es de suponerse, pues tratan de proteger a sus muchachito, pero deben saber que cometieron un crimen, o en su defecto que aclaren sobre el asunto.
Tampoco se conoce si éstos fueron castigados, se encuentren detenidos, o están prófugos de la justicia, cuestión que sería lo más posible, pues lógicamente nadie quiere ser huésped del Venustiano Carranza, máxime que se encuentran internados cerca de 400 presos del fuero federal y posiblemente no les iría muy bien en ese lugar.
Por cierto, siguen los asesinatos de maestros como el perpetrado en contra de José Manuel García Ramos, quien tenía su domicilio en el fraccionamiento Lomas de la Cruz, con ese suman tres los profesores que han perdido la vida, pues se supo del encontrado muerto en la escuela Gabriel Leyva, otro en Bahía de Banderas y ahora ese.
En tanto las investigaciones en torno a estos y otros sucesos simplemente nadie las ve o posiblemente ni existan, desafortunadamente los celos entre jefes al interior de la PGJ impiden que se trabaje debidamente, lo que significa qué los AMPS se concretan a levantar denuncias, querellas o integrar averiguaciones por accidentes, robos o detenciones de viciosos con pequeñas dosis de mariguana o una grapa de cocaína, lo que hace menor su estancia en el CERESO, más duran en aprehenderlos que al ratito salir libres al comprobarse que era para consumo. Así las cosas