Por Lupépera la mas lépera (y cabrona)
Mis vidas adorados, amores de mis amores, jediondos, huevones, vaquetones, comayes, bellas de noche y similares, aquí de nuevo su hermosa y querida amiga, amante y confidente Lupépera. Es época de regalar, de dar y recibir (aunque sea putazos o balazos), así que no nos extrañe que en todas las reuniones navideñas a las que asistan, los deseos no se hagan esperar por parte de toda la bola de gorrones que estarán presentes en la peda pa’ que le entren con ganas al ponche y al tequila; y luego ya todos incróspidos les dé por arreglar el mundo y quererse entre ustedes, pa’ después pasar a enlistar los planes y proyectos que se deciden elegir en el año que comenzará. Aunque esto es solo una llamarada de petate. Espérense después de la primera quincena de enero y verán que todo ya se les olvidó. Luego mandamos a la chingada la famosa dieta, el pago de la cuenta atrasada, la pintura de la casa, el remiendo de los calzones, el baño diario de la abuela, las calificaciones del chiquillerío, en fin todo lo botamos con tal de continuar con nuestra ya de por sí huevona vida que nos da esa seguridad a la que estamos tan mal acostumbrados como el taco placero de mi comaye Paquita. Todavía recuerdo que en la víspera del año pasado y a los pocos minutos de éste y todos los años anteriores, nos hemos dado los abrazos y apapachos suficientemente apretados como pa’ sacarnos un pedo y desearnos (aunque sea de los dientes pa’ fuera) que nos vaya bien; que sea más prospero el año siguiente; que ya no nos peliemos con el vecino, con la prima mitotera o con la tía metiche y que dejemos los rencores de lado, mas no olvidarnos de ellos. Hasta eso, no somos pendejos, solo dejamos los recuerdos de ladito. En cualquier momento echamos mano de ellos cuando nos enfrentemos de nueva cuenta al supuesto perdonado. Porque Te perdono lo que me hiciste, pero no se me olvida, hijo de la chingada. No seremos nunca capaces de olvidar una ofensa, por más palabrería que digamos. Y es verdad. Siempre estará la espinita de ese dinerito que presté y que nunca me regresaron o la mentada de madre que me dedicó algún vecino o pariente. Y peor aun, el chingadazo que alguna vez y sin querer me propinó el pendejo que tuve que abrazar a huevo para desearle feliz navidad o feliz año nuevo con la sonrisa de wey apretada y por dentro deseándole que un sicario le partiera su madre. Ni modo, así es la vida y tenemos que seguir adelante. No nos queda diotra. Yo por mi parte les aconsejo que salgan de sus deudas. Paguen aunque sea con cuerpo-matic pero salgan de sus drogas. Que los compromisos económicos que adquieras el año entrante, en la medida de lo posible que sean al contado, sobre todo en Lagrimas de Francia. Desempeña lo que llevaste al Monte Sin Piedad y si así no lo hicieres, pues resígnate porque por lo menos saliste de un apuro gracias a lo que te prestaron por tu alhaja y déjala ir a descansar en paz con otro propietario que su ciclo ya está cumplido contigo. Mi abuela me decía que los bienes son para remediar los males y, en su momento, tu mal estuvo remediado. No te metas en broncas de familia que no sean tuyos. Qué cabrones te importa si tu cuñado le pone una putiza a tu hermana, si te metes a defender a esa cabrona, al rato ya estará arriba del guayabo con él de nueva cuenta. Y tú te quedaste con cara de estúpido. Mejor deja que la familia resuelva sus propias broncas, si ellos solitos se metieron en ellas, que ellos también salgan de ellas. Tu ocúpate y preocúpate de tus propios problemas que me imagino que ya son bastantes como para que le eches más carga a tu burrito. Los mejores deseos que Lupépera te puede ofrecer es que como buenos jariosos que somos, encontremos a alguien, sea del sexo que sea (a estas alturas ya no te pongas tus pinches moños) y le des duro al amor, especialmente al amor de cama o del suelo, si estas medio jodido. No dudes en amar a alguien y dejar que te amen. Es tan placentero tener a alguien a tu lado para sentirte importante, al tener el compromiso de querer a tu pareja y de recibir su amor también. Si no lo sientes así, pues manda a chingar a su madre a quién esté a tu lado y búscate a alguien más; siempre hay otro caliente igual que tú esperando a que lo contactes. Así que si no adelgazas el próximo año, no te apures, porque para aguantar la dieta tienes que comer. Que contradicción. Y si acaso adelgazas por darle duro matando la rata todos los días, que rico ¿verdad? En este año dijeron que tenían que coincidir los pinches 11-11-11 y que ese día el pinche mundo se iría a la chingada ahora nos salen con que los pinches aztecas predijeron que pal 12-12-12 también nos vamos a la chin. van a ver que seguiremos aquí con todo y broncas y buenos momentos. El que se muere es quien se le acaba la vida. Los que seguimos con la suerte de seguir pagando impuestos y continuar siendo explotados por nuestros gobiernos somos los que nos reiremos algún momento de las chingadas profecías que nomas nos hacen traer el pinche trasero en la mano. No nos creamos de pendejadas y sigamos con nuestros planes futuros a corto y largo plazo. Si no que chiste tendría tener esperanzas en nuestros niños. Yo me despido por esta ocasión haciendo hincapié con la frase del gato: Hay que coger un ratón (aunque no te lo comas) feliz navidad y el año que entra que tengas un chingo de dinero y muchas ganas de vivir y amar que el mundo se va a acabar así que hay que mamar (Nomas lo dije pa’ que rimara no lo hagan en casa) Cualquier información relevante que deseen que se anuncie muy al estilo de Lupépera, háganmela llegar a este correo y con gusto la haremos parte de mis chismes informativos: pabsigu@hotmail.es