Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Líneas (L).- Señora, la gran mayoría de los nayaritas conoce su brillante labor al frente del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado, pero no muchos saben su origen y trayectoria. ¿Dónde nació y realizó sus primeros estudios?
Águeda Galicia Jiménez (ÁGJ).- Nací en Chapalilla, municipio de Santa María del Oro, Nayarit, y ahí había nada más una escuela con dos aulas, y contaba con un director y un maestro. En mi rancho la educación primaria solamente llegaba hasta el cuarto año y no se hacía el Kínder, sino que empezaba en el primero y terminaba en el cuarto grado. Realmente la escuela no contaba con edificio propio, más bien era un jacalón que se dividía en dos pero ¡Qué Maestros! Del Cuarto Año de Primaria salíamos sabiendo la raíz cuadrada, los quebrados, las capitales, la Historia y la Geografía de nuestra República Y cuando me vine aquí a Tepic, para cursar el Quinto Año, pues era yo de las primeras en la escuela, porque veníamos bien preparadas de allá; mi mentor fue el profesor Melquiades González, quien por cierto hace poquito falleció. Me pesó mucho. Era un hombre muy estricto porque nos hacía aprender ayudado con una ramita de guásima, que nos la sorrajaba en las manos y en los brazos cuando no hacíamos la tarea. Era muy duro, tan duro como la varita pero era un excelente maestro. La hacía de medico, de consejero, de abogado Allá en el rancho él era todo, como eran antes los maestros
(L).- ¿Y aquí en la capital del estado, dónde prosiguió sus estudios?
(ÁGJ).- Después de la Primaria, cursé la Secundaria en la Alemán, luego pasé a la Pre-vocacional, aquella escuela que ya desapareció, ahí hice la carrera de Comercio; estaba por la calle Morelia; las clases eran de 6 a 8, y luego proseguían en la tarde. Una de las maestras fue Ramona -no me acuerdo ahora del apellido- pero falleció ahogada.
(L).- ¿Dónde empezó a trabajar?
(ÁGJ).- Inicié en el Congreso del Estado, aún no cumplía los 16 años. Primero comencé donde está la Casa Fenelon enseguida, en un edificio viejo en el que estaba el Registro Público de la Propiedad. El Director era el Lic. Alfredo Corona Ibarra. Ahí estaba también la CNOP, en ese antiguo edificio, por cierto muy grande.
(L).- ¿Cuál fue su primer sueldo?
(ÁGJ).- No, no me pagaron nada durante dos años, porque estaba de meritoria. Luego pasé al Congreso del Estado, a trabajar de secretaria en la Contaduría Mayor de Hacienda. Posteriormente el Ing. Ramón López Langarica, que fue Presidente del PRI y ocupó igual cargo en el Congreso, me llevó con él al Partido Revolucionario Institucional –que estaba en la esquina de Zapata y Veracruz- y ahí duré muchos años trabajando con él; era una finísima persona En paz descanse.
(L).- ¿En qué lapso se casó y formó su hogar? ¿Quién fue su esposo?
(ÁGJ).- Me casé con el periodista Sebastián Lamas González, tuvimos tres hijos: Yadira, Miguel y Mónica; ya tengo cinco nietos. Cuando él falleció, me regresé a trabajar, me llamó el Lic. Trigueros, que era el Presidente del Congreso, pero me comisionaron con el señor Félix Torres Haro, que acaba de tomar posesión como Presidente.
(L).- ¿En la Presidencia Municipal, también fue secretaria?
(ÁGJ).- Sí, de ahí me retiré porque duré diez años casada. Después, de la Presidencia me integré a un equipo de campaña para la dirigencia del Sindicato, cuyo titular era Ana María Ibarra Tovar. Antes, cuando trabajaba con Félix Torres, todo el día, yo no tenía tiempo de andar en las campañas y en la grilla del Sindicato, pero varios compañeros me impulsaron a que participara Y me acuerdo que fue una campaña muy bonita, porque los trabajadores –los jardineros, los barrenderos, los de campo- iban a hacer fila para dejarnos sus aportaciones para la campaña Y ganamos con muchísimos votos a favor, luego se vino una reelección y luego otra Ya estaba don Emilio M. González, como Gobernador Él tomó posesión del cargo en septiembre y nosotros en noviembre.
(L).- ¿Cómo fueron las relaciones del Sindicato con don Emilio?
(ÁGJ).- Él fue un hombre de mucha palabra, muy respetuoso de la autonomía, de la libertad y de la justicia. No lo vamos a olvidar nunca. Por cierto que un día, me auguró que iba a ser Diputada, y lo fui por primera vez en la XXIV Legislatura. En ese tiempo no había oposición y todo se desarrolló tranquilamente. Nada de grillas, pero en la segunda vez que fui Diputada por Amatlán y por Ixtlán, en el Décimo Tercer Distrito, ahí si hubo problemas, cuando estaba de Gobernador Rigoberto Ochoa Zaragoza.
(L).- ¿Y ganaban buenos sueldos los Diputados?
(ÁGJ).- Nada de eso. Ganábamos unos sueldos raquíticos comparados con los que se perciben ahora. Creo que eran cinco mil pesos mensuales, la primera vez, y nueve mil pesos la segunda Por ahí andaba la paga Y no había eso de que les daban carrazos, sobresueldos, viáticos y otras prestaciones nada. Pero yo si me metí a fondo ayudando a la gente más amolada; por ejemplo en Amatlán de Cañas, que había tanta pobreza; en ese tiempo yo tuve mayores oportunidades de ayudar porque era la Dirigente Nacional y tuve algunos contactos en Hacienda, de donde logré sacar muchas cosas, sobre todo alimentos y ropa que me dejaban aquí y los llevábamos en camionetas, porque los tórton no podían entrar a aquella zona de Amatlán y las repartíamos por todos los rincones, donde vivían las gentes más pobres.
(L).- Permítame citar que las pruebas de los logros y éxitos, que ha conquistado a su paso por el Sindicato, y en los altos puestos que ha desempeñado, están una considerable cantidad de Reconocimientos –locales y nacionales- colocados en las paredes de sus oficinas, y vemos que cada día aumentan. No contenta con apoyar a los paisanos nayaritas, ahí va por diferentes estados de nuestra República, hasta donde la invitan para que los respalde. Por ejemplo, al empezar septiembre se arrancó usted a Querétaro A todo mundo atiende y por eso la quieren tanto, pero ¿no se le hace que es una carga de trabajo muy pesada? (Continuará).
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