Por: Fernando Gutiérrez Meza

Seguramente tanto trabajo que tienen los empleados de confianza y sindicalizados del Ayuntamiento de Tepic, impide siquiera fijarse que el edificio de la presidencia se desmorona en partes y se corre el riesgo que una familia que por ahí camine sufra una herida fatal, ante lo cual urge que la Secretaria de Obras Públicas, dirigida por Felipe Prado tome cartas en el asunto.

Lo anterior viene a comentario por las condiciones en que se encuentran los enjarres de tres pulgadas de grosor que tiene el techo del edificio, en parte externa de la entrada por la plaza principal, en donde para bien se pusieron varias bancas de espera que utilizan ancianos, mujeres y niños de los mismos trabajadores que ahí esperan a sus papás a la hora de la salida del trabajo.

Se observa en el techo del edificio amplias huecos del enjarre caído al suelo, aunque afortunadamente éstas no han hecho al blanco con alguna persona, o periodista de esos que diariamente deambulan en busca de información o la entrevista.

Pareciera un problema simple, pero no, debido que se trata aproximadamente siete metros de altura que tiene el edificio en mención, suficiente para que lesione de gravedad a cualquier persona por muy cabeza dura que sea, máxime tratándose de un niño de cuatro o cinco años que son más sensibles.

Es urgente que la oficina respectiva tome medidas sobre ese sencillo detalle, ahorita que todavía estamos a tiempo, y evitar que suceda una desgracia, o cómo se dice comúnmente después de ahogado el niño tapar el poso.

Por cierto, se desconoce qué hacen tanto empleado que tiene esa oficina municipal, a los que normalmente se les ve atrás del escritorio o con el teléfono en mano, cuando es que sabido los aparatos no tienen línea para hacer llamadas, en tanto que el internet se encuentra controlado para evitar que los servidores públicos se la pasen en el chat, el facebok o twiter.

En se mismo aspecto otros que solamente le hacen al tío lolo son los regidores del Ayuntamiento de Tepic, particularmente la responsable de la Comisión de Obras Públicas a quién le compete tomar cartas en torno al tema qué se desmorona el techo del edificio gubernamental.

Aunque pareciera que ahorita todo les importa un cacahuate, pues los regidores junto con su sindico disfrutan de las delicias del poder y el dinero que perciben por hacerse mensos, ya que muchos nunca imaginaron en su vida percibir tanto jugosos sueldo que tienen esos chiqui representantes populares, que en los hechos, no representan a nadie, menos regresan a sus distritos para conocer de las necesidades y problemas que tienen.

Seguramente los -charalillos- del municipio de Tepic, no querrán que el buen torito Héctor González Curiel, tome medidas en ese sencilla observación, debido que sus ocupaciones son otras y para eso tiene a sus gatos, pero desgraciadamente no todos traen bien puesta la camiseta de ese Tepic al cien.

Cabe citar, que entre los empleados del Ayuntamiento capitalino hay uno que respira más tranquilo, me refiero al director de Aseo Público, Raúl Ernesto Villa Villegas, que después de la tempestad con que encontró esa área, ahora las cosas parecen normalizarse y se observa menos basura en las colonias, pero no debemos cantar victoria todavía falta para decir que estamos al cien como dice la María.

En ese mismo tema, sería bueno que el director de Alumbrado Público municipal cumpla con sus funciones, porque en cualquier lugar se ven lámparas fundidas, eso hablando del primer cuadro de Tepic como es la plaza, ya no vayamos a las colonias populares que parecen cuevas de lobos y en varios lugares las jovencitas temen sufrir una agresión de parte de vagos que por ahí viven. Así las cosas