Por Óscar Verdín Camacho


La emboscada contra el director de la Agencia Estatal de Investigación Guillermo Romero Robles, dependiente de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), registrada la noche del jueves 17 y en la que murió un agente, volvió a poner sobre la mesa un tema: la urgencia de que se realicen adecuaciones en el edificio que ocupa esa dependencia estatal, lo mismo que en la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) para tener mayor seguridad y control de quienes ingresan, tal y como sucede en otras instituciones.

Y es que a casi dos años de que se incrementó notablemente la delincuencia en el estado, pero principalmente en Tepic, y de que varios comandantes y policías han muerto, en la PGJ hay un despiste casi total, puesto que cualquier persona puede ingresar a las oficinas, sin que haya una revisión previa.

Irónicamente, la guardia de policías de la Agencia de Investigación se encuentra en una de las partes del fondo de la PGJ, mientras que oficinas de agentes del Ministerio Público de guardia están al frente, a bordo del bulevar Tecnológico.

Un funcionario que labora ahí, señaló a este reportero:

Nosotros estamos totalmente expuestos, casi en la calle y sin vigilancia.

Explicó que la noche del jueves 17, tras conocerse el ataque contra el convoy de policías en el municipio de Compostela, fueron cerrados los dos portones de acceso a la PGJ y se montó una guardia especial de seguridad, mientras que en la agencia ministerial de guardia continuó abierto y cualquiera podía entrar.

Varios empleados han insistido en que haya una mayor vigilancia en los accesos de la dependencia, pero sobre todo de que la guardia de policías sea ubicada al frente, no el fondo del inmueble.

Pusieron como ejemplo las medidas que se han tomado en la Treceava Zona Militar, que modificó su acceso principal, o en la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) y tribunales y juzgados federales, donde hay policías que llevan un control de todas las personas que ingresan. Incluso, hay detectores de metales para evitar la introducción de armas de fuego.

Es mucha la violencia y ojalá no esperen a que ocurra un atentado aquí en la procuraduría; las medidas de prevención deben tomarse antes, concluyeron los funcionarios cuestionados.


LAS AMENAZAS


Pero el temor de que ocurriera un ataque aumentó durante la noche del lunes 21, luego de que se produjeron hechos violentos en la colonia Ojo de Agua, donde falleció un hombre, y la policía estatal detuvo a dos individuos en posesión de poderosas armas de fuego.

Esa noche, se conoció, nuevamente hubo amenazas contra las instituciones de seguridad, lo que motivó un operativo especial tanto en la PGJ como en la SSPE. Policías con chalecos antibalas y el rostro cubierto fueron ubicados en los accesos principales, lo mismo que en el techo.

Fue tal el temor que la guardia de agentes ministeriales fue cambiada esa noche al edificio principal de la PGJ.

Sin embargo, con el paso de las horas la seguridad volvió a relajarse.