Cuauhtémoc Becerra González
Rosamorada.- Este jueves pasado, este medio de comunicación, estuvo en esa cabecera municipal de Rosamorada, abordé a unos indígenas de la parte norte de la Sierra, entre ellos a una mujer que medio amamantaba a su niño de escasos siete meses y digo que medio amamantaba porque en sus pezones se le veían que ya no le salía leche. Esto quizás por falta de alimentación de esta pobre madre de escasos 15 años.
Al preguntarle de que cuál era su alimento, dijo que de frijoles con chile y con dos o tres tortillas, pero que hacía una o dos comidas en el día de este alimento; es por eso que venimos con el presidente municipal para que nos ayude con unos centavitos para comprar frijol y maíz para comer, cuando menos una semana y ya enseguida, pues lo que consiga mi marido trabajando en el jornal.
El Gobierno del Estado y Federal, no nos han ayudado para nada, hace 4 o cinco años que la SAGARPA fueron a levantar un censo y un estudio socioeconómico, prometiéndonos que se nos iban a dar un hato de ganado o de borregos y hasta nos hicieron firmar unos papeles, pero esos chivos, borregos y ganado nunca llegó.
Yo creo, decía la indígena, que eso que nos prometieron se lo han de haber dado a otras personas; ahora no necesitamos que nos regalen nada, porque si el Gobierno del Estado o Federal, sí tuvieran voluntad, ya nos hubieran regalado árboles frutales, como el nanchi, aguacate, para de ahí mismo manteníamos a nuestras familias, pero no lo hacen, no sabemos los indígenas el por qué de esa indiferencia con nosotros.
¡Ah! Pero eso sí, cuando andan en campaña, nos prometen muchas cosas para que votemos por ellos, pero después nos vuelven a ver como apestados o como ciudadanos de tercera categoría.
Concluían los indígenas al expresarse de que ojalá que su gobernador del Estado Roberto, un día los visitara y se sentara con nosotros en la mesa, para que se comiera unos frijoles con chile piquín y una o dos tortillas, míreme mi pezón, que ya ni leche le sale para mi bebé, por falta de alimentos.