Por: José Guadalupe Rocha Esparza

La primera niña de Larita fue aquél romántico bolero de 1928: Yo sé que es imposible que me quieras, que tu amor para mí fue pasajero, y que cambias tus besos por dinero, envenenando así mi corazón. No creas que tus infamias de perjura incitan mi rencor para olvidarte. Te quiero mucho más en vez de odiarte y tu castigo se lo dejo a Dios

Eran las 5:50 de la tarde de aquél 6 de noviembre de 1970 cuando fallece El Flaco de Oro, músico-poeta de excepcional talento, compositor e intérprete, delgado, melancólico, aristocrático Casanova, fino sentido del humor, profundamente tierno, extraordinario amante y gusto por las chatitas, piernonas, de busto generoso y muy femeninas.

Angelina, Carmen, Esther, Irma, María, Rocío, Vianey, Yiyi, fueron las musas de sus innumerables canciones a quienes halagó mediante música, detalles, joyas, perfumes, pieles, con sus infaltables cigarros Lucky Strike y pañuelos grabados A.L. En bonita caligrafía escribió: Yo te adoro como seas, como quieras ser: eres mi esperanza, mi todo.