Por: José Ma. Narváez Ramírez.
A raíz del inicio del nuevo personal electo por el pueblo a través de los comicios, y que tiene a su cargo la administración transparente de los dineros de los impuestos, al igual que la aplicación de la justicia y el orden, junto con la salvaguarda de la salud, la aplicación correcta de la educación, el tránsito vehicular y peatonal y la seguridad de los ciudadanos, entre otros muchos deberes y obligaciones señalados en la Constitución Política que nos rige y que toca a la Cámara de Diputados, legislar y ayudar a regir, nos encontramos con absoluta claridad y certeza, que poco a poco están saliendo las trapacerías que –como todos loa gobiernos anteriores (municipal, estatal y federal)- se acostumbra cometer contra un pueblo paciente y aún confiado en sus gobernantes, pero que ya empieza a hablar en voz baja, para empezar, y que paulatinamente irá subiendo de tono hasta convertirse en grito –hasta hoy reprimido- de libertad, al ya no soportar las tranzas que se vienen cometiendo en su contra por la gran mayoría de funcionarios en acción.
El grueso de la gente está cansada de que los sueldos que percibe por su trabajo son muy bajos y tienen mucho tiempo estancados, bajo unas leyes fuera de tono que favorecen a los patrones y en una palabra tiran a Lucas a los mini-asalariados. En el renglón educación, que está regida por un sindicato cuya titular (Elba Esther Gordillo) demanda poder y lo ejerce sin acatar ley alguna, descuidando en demasía los derechos de los alumnos a cambio de brindar protección desmedida a los maestros a los que paulatinamente los ha convertido en la escoria de una educación que se imparte a medias y se cobra entera.
La inseguridad que se está padeciendo por la ciudadanía, a pesar de tener cuerpos de policía altamente capacitados y armados para someter ellos solos (sin la ayuda del ejército) a los narcotraficantes, que rápidamente vienen ocupando más territorio nacional, a ciencia y paciencia de nuestras autoridades que muy poco hacen por controlar esta grave amenaza que mantiene atemorizada a la sociedad, que viene comprobando que ya no es solamente el que se mete a los negocios chuecos el que se pone en la mira de los sicarios, sino que es el propio comerciante el que cae en sus redes criminales.
Pudieran ser los medios y la sociedad en sí, al amparo de un cuerpo de policía honesto y bien pertrechado, los que empiecen a entablar una lucha organizada y eficaz contra la delincuencia organizada, porque los enemigos de la sociedad están guarecidos dentro del seño de ella y ésta debe de combatirlos antes de que ellos acaben con el núcleo familiar.
Nuestros jóvenes, (en especial los junior´s) en lugar de dedicarse al consumo de enervantes y al desmadre de las rolas narcas y el pisto sostenido, tienen que ver que deben de aplicar medidas contra este cáncer que los está consumiendo, para así lograr que el combate sea codo con codo, -al lado de y por los suyos- no entregarse al consumo de las drogas, al libertinaje y al vicio del alcohol, aunque sea la propia autoridad quien lo permita, a cambio de unos fajos de billetes.
En una palabra, necesitamos que nuestra voz se alce para expresar abiertamente nuestro repudio al mal gobierno y Control Señores Control Ya está bien de abuso y de falsedad, tenemos que protestar contra lo que está mal y que nos cobran dos ojos de la cara por dizque cumplir con lo que les entregamos para administrar y hacer bien las cosas
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